La norma ignora la conciliación y la presunción de inocencia; cualquier denunciado es ‘maltratador’, no puede ver a sus hijos y es desposeído de sus bienes
Con la Ley de Violencia de Género, puesta en marcha por Zapatero hace ahora casi dos años, los ‘maltratadores’ proliferan como setas, las denuncias se acumulan en los juzgados, las asociaciones de defensa de padres y maridos vejados o denunciados injustamente arrecian sus críticas al Gobierno y, lo que es peor, la ley no frena el incremento de muertes por violencia doméstica, que se cifra ya en 62.
La Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, de 28 de diciembre de 2004, tiene un nombre tan largo como la lista de injusticias que genera: Es sencillísimo usarla contra maridos y padres inocentes, sobre todo en los casos de mujeres sin escrúpulos que buscan mayores beneficios en casos de separación y divorcio.
Cualquier denunciado, por el simple hecho de serlo, es considerado ‘maltratador’, ignorando su presunción de inocencia; y se priva al padre, que es desposeído de sus bienes, del derecho a ver a sus hijos. Además, la ley ignora la posibilidad de que medie cualquier conciliación entre las partes.
viernes 18 de mayo de 2007
Usar la Ley de Violencia de Género contra maridos y padres inocentes, demasiado fácil
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