El juez acuerda el ingreso en prisión sin fianza de la madre, sostiene de que el niño nació vivo y que «todo hace suponer» que la joven es la presunta homicida
Nino de la Llana, ante la valla de entrada a la finca donde encontró el cadáver del bebé. luisma murias
Oviedo
Pablo GONZÁLEZ
Idoya RONZÓN /
El cuerpo del bebé enterrado en una finca de La Mortera (Olloniego) tenía heridas de arma blanca por todo el cuerpo. El cadáver del recién nacido, un varón, presentaba lesiones en cuello, tórax, piernas y brazos, según confirmaron a este periódico fuentes próximas a la investigación. El titular del Juzgado de instrucción número dos de Oviedo, Ángel Sorando, decretó ayer por la mañana el ingreso en prisión comunicada y sin fianza de la madre del pequeño, Azucena A. F., de 27 años, tras la petición de la fiscalía asturiana. El juez tomó esta decisión al entender que hay claros indicios de que el bebé nació con vida y que «todo hace suponer» que Azucena A. F. es la presunta homicida.
La mujer llegó a media mañana al Juzgado de guardia procedente del cuartel de la Guardia Civil del Rubín. Una vez ante el juez y el fiscal de guardia, se negó a testificar, acogiéndose al derecho constitucional que le permite no declarar en su contra, precisaron fuentes jurídicas. La joven fue asistida por el abogado ovetense Ricardo Álvarez-Buylla. Una vez ordenado el ingreso en prisión, el juez decretó el secreto de las actuaciones, según confirmó el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA).
La negativa de Azucena A. F. de prestar declaración ante el juez deja en el aire el testimonio que ofreció a la Guardia Civil tras su detención, en el que reconoció ser la madre del bebé, haber ocultado el embarazo a toda su familia y asegurar que había actuado en todo momento, incluso a la hora del parto, sin ayuda alguna.
La presunta autora del infanticidio dio a luz a un niño cuyo cuerpo fue encontrado en la mañana del pasado domingo por un vecino de La Mortera en la finca «La Granxa». El prado es uno de los que su hermano tiene arrendados en el pequeño pueblo, donde su familia vivió durante un tiempo antes de trasladarse a Olloniego. El cadáver apareció a varios metros de la pequeña sepultura en la que fue enterrado, supuestamente arrastrado por una alimaña a la que atrajo el olor de la carne putrefacta. El lunes, a las cinco de la tarde, la Guardia Civil procedió a la detención de la presunta homicida. La hija de los zapateros (su familia posee dos negocios de venta y reparación de calzado, uno en Olloniego y otro en Oviedo) no tardó en asumir ante los agentes parte de los hechos. Mientras, ayer, después de que su hija pasara por el Juzgado, sus padres fueron vistos en La Mortera dando de comer al ganado que el hermano posee repartido por varias fincas de la zona. La pareja se mostró callada y esquiva ante el resto de los vecinos, a los que la situación ha superado.
Idoya RONZÓN /
El cuerpo del bebé enterrado en una finca de La Mortera (Olloniego) tenía heridas de arma blanca por todo el cuerpo. El cadáver del recién nacido, un varón, presentaba lesiones en cuello, tórax, piernas y brazos, según confirmaron a este periódico fuentes próximas a la investigación. El titular del Juzgado de instrucción número dos de Oviedo, Ángel Sorando, decretó ayer por la mañana el ingreso en prisión comunicada y sin fianza de la madre del pequeño, Azucena A. F., de 27 años, tras la petición de la fiscalía asturiana. El juez tomó esta decisión al entender que hay claros indicios de que el bebé nació con vida y que «todo hace suponer» que Azucena A. F. es la presunta homicida.
La mujer llegó a media mañana al Juzgado de guardia procedente del cuartel de la Guardia Civil del Rubín. Una vez ante el juez y el fiscal de guardia, se negó a testificar, acogiéndose al derecho constitucional que le permite no declarar en su contra, precisaron fuentes jurídicas. La joven fue asistida por el abogado ovetense Ricardo Álvarez-Buylla. Una vez ordenado el ingreso en prisión, el juez decretó el secreto de las actuaciones, según confirmó el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA).
La negativa de Azucena A. F. de prestar declaración ante el juez deja en el aire el testimonio que ofreció a la Guardia Civil tras su detención, en el que reconoció ser la madre del bebé, haber ocultado el embarazo a toda su familia y asegurar que había actuado en todo momento, incluso a la hora del parto, sin ayuda alguna.
La presunta autora del infanticidio dio a luz a un niño cuyo cuerpo fue encontrado en la mañana del pasado domingo por un vecino de La Mortera en la finca «La Granxa». El prado es uno de los que su hermano tiene arrendados en el pequeño pueblo, donde su familia vivió durante un tiempo antes de trasladarse a Olloniego. El cadáver apareció a varios metros de la pequeña sepultura en la que fue enterrado, supuestamente arrastrado por una alimaña a la que atrajo el olor de la carne putrefacta. El lunes, a las cinco de la tarde, la Guardia Civil procedió a la detención de la presunta homicida. La hija de los zapateros (su familia posee dos negocios de venta y reparación de calzado, uno en Olloniego y otro en Oviedo) no tardó en asumir ante los agentes parte de los hechos. Mientras, ayer, después de que su hija pasara por el Juzgado, sus padres fueron vistos en La Mortera dando de comer al ganado que el hermano posee repartido por varias fincas de la zona. La pareja se mostró callada y esquiva ante el resto de los vecinos, a los que la situación ha superado.
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