jueves, 21 de febrero de 2008

Por problemas entre sus hijos, una mujer asesinó de 3 puñaladas a su cuñada

Artero asesinato se registró en la comunidad de Guadalupe de Trujillo, perteneciente a a Fresnillo, Zacatecas, luego de que una mujer asesinó de tres navajazos a su cuñada, luego de haber sostenido fuerte discusión a causa de unos pleitos entre sus pequeños hijos.
La homicida fue identificada como Laura Lozano Calzada, de 24 años, asesinó a su cuñada María de Lourdes Anguiano Pinedo, de 35 años, de tres navajazos y luego se dio a la fuga.
Pese a que María fue auxiliada por su familia para que recibiera atención médica falleció en la carretera federal 44, kilómetro 12+ 800 tramo Fresnillo-Valparaíso.
La ahora occisa se encontraba adentro de la caja de una camioneta Ford, pick up, negra Lobo, 2000 con placas de 6J46084 de California, propiedad de Martina Anguiano Reveles.
La manejaba Héctor Anguiano Reveles, primo de la víctima y originarios de la comunidad Guadalupe de Trujillo a unos 30 kilómetros de esta localidad.
La víctima presenta herida punzo penetrante de 1.5 de longitud, ubicada en el cuadrante superior externo a la altura de la glándula mamaría izquierda y otra de 2 centímetros en región parietal izquierda, atrás del pabellón auricular; la primera le provocó la muerte de acuerdo con el médico legista.

HECHOS

A las 12:00 horas María fue al cuarto de Laura Lozano, su cuñada, a reclamarle un problema que habían tenido sus hijos.
Nadie se encontraba en la habitación y las mujeres se hicieron de palabras; Lozano Calzada sacó la navaja para defenderse e hirió a su cuñada.
María fue encontrada por uno de sus hijos, quien avisó a la familia que su progenitora estaba tirada y lesionada en el piso; Salvador Anguiano Villalobos, padre de la ahora occisa le dio los primeros auxilios.

http://www.noticieroelcirco.com/nec2033.html

APROXIMACIÓN AL PERFIL DE LA MUJER ASESINA EN SERIE

Ps. SANDRA MILENA ARANGO AGUALIMPIA

Universidad Católica de Colombia

Ps. ANDREA GUERRERO ZAPATA

Universidad de los Andes

A través de los tiempos se ha estudiado el comportamiento criminal y su incidencia en el desarrollo de las sociedades. Es de gran importancia clarificar científicamente eventos de gran impacto social, conectados con la violencia en cualquiera de sus manifestaciones. Generalmente las investigaciones apuntan al desarrollo de la delincuencia, particularmente del género masculino, ya que se da con más frecuencia estadísticamente y es atractivo por sus características y su modus operandi.

Continuando en la línea criminal se comenzó a estudiar con gran interés el perfil de los llamados "asesinos en serie", tema apasionante por las características de los asesinatos y las motivaciones del victimario. Actualmente son claras las características de la personalidad del "asesino serial", pero poco se ha investigado a cerca del género femenino, en este caso "asesinas en serie o seriales", debido a su baja representación estadística y tal vez a la diferencia en cuanto a las motivaciones para llevar a cabo el crimen, guiado más de manera lógica que por la búsqueda de placer como sucede en el hombre.

La inquietud por el estudio del perfil de las "asesinas en serie" surge a partir de las revisiones bibliográficas realizadas, en donde, construyendo un paralelo teniendo en cuenta la variable género, se encuentran pocas coincidencias del comportamiento criminal por géneros.

A través de esta investigación se intentó contextualizar las características de personalidad y comportamentales de algunas de las "asesinas seriales" que existen, dejando así un espacio abierto para la investigación psicológica criminal que permita crear un perfil y una identificación de las reales motivaciones de las asesinas en serie.

CRIMINALIDAD FEMENINA

Para este estudio fue necesario tener en cuenta el desarrollo del género femenino a través de la historia en cuanto al rol de la mujer y su relación con la criminalidad y posteriormente con el asesinato serial.

Se puede evidenciar, que las teorías relativas a la criminalidad femenina, aún enfocan sus estudios en teorías antiguas, sin profundizar en la personalidad y la evolución del comportamiento femenino. Por eso, nuestra inquietud va enfocada a ahondar en la esencia de un grupo específico de mujeres de comenten delitos, y son las llamadas asesinas en serie o seriales.

Para Pearson, P (1997) las mujeres también son capaces de asesinar, tanto a sus compañeros como a personas extrañas, y pueden igualmente ser asesinas en serie. De hecho, las mujeres son las responsables de la mayoría de los homicidios de lactantes y niños, la mayor parte de los malos tratos físicos a niños y la cuarta parte de los abusos infantiles. Infligen el cincuenta por ciento de la violencia contra los hermanos y los ancianos y cometen aproximadamente la mitad de las agresiones contra las parejas.

Rasko señala que "dos terceras partes de las mujeres victimaron a personas dependientes de ellas (hijos) o adultos entre 26 y 60 años (esposos o amantes) en el 40% de los casos, comprobándose que éstos provocaron a la mujer conduciéndola a formas de alcoholismo, brutalidad o humillación" (Lima, M., 1991, p. 120).

Las personas se sienten autorizadas a utilizar la violencia ya que les han inculcado profundamente la idea de su propia victimización. En cuanto al síndrome de la mujer maltratada, que supuestamente actúa para evitar agresiones previsibles, "en realidad, todas las personas que comenten un crimen violento suelen considerarse a sí mismas amenazadas, incluso los asesinos en serie" Pearson, P. (1997).

La mujer aún en sus delitos y en la naturaleza de su participación refleja su socialización, porque es cierto que las conductas delictivas de la mujer están muy relacionadas con las características sociológicas y con el papel que desempeña la mujer dentro de nuestra sociedad y nuestra cultura.

PERFILES

Para este estudio, es importante abordar el tema de perfiles criminológicos, ya que se constituye como el eje central de la investigación, a partir del cual se puede generar teoría y abrir las puertas al tema de la mujer asesina en serie; campo que ha sido poco estudiado y abordado en la actualidad.

La elaboración de perfiles criminales es una técnica de investigación judicial que consiste en inferir aspectos psicosociales (personalidad, comportamiento, motivación y aspectos demográficos) del perpetrador con base en un análisis psicológico, criminalístico y forense de sus crímenes, con el fin de identificar un tipo de persona (no una persona en particular) para orientar la investigación y la captura.

Lo anterior está relacionado con la definición que da el FBI (Federal Boureau of Investigation), la cual determina que el perfil criminal es una herramienta que ayuda a obtener información específica del delincuente agilizando la investigación, además brinda información a la policía sobre la manera más adecuada de interrogar sospechosos. (Tapias, S. A., y otros., 2004)

Teniendo en cuenta la definición de los perfiles criminales y su aplicabilidad a las ciencias criminológicas, se comienzan a especificar tipos para la elaboración de perfiles de acuerdo con la investigación que se vaya a desarrollar. En la investigación criminal existen tres maneras de elaborar los perfiles: Perfiles de agresores conocidos, perfil psicológico o método inductivo; Perfiles de agresores conocidos, perfil psicológico o método deductivo; Perfil geográfico.

En nuestra investigación se utilizó el perfil de agresores conocidos, perfil psicológico o método inductivo, el cual consiste en la caracterización de los agresores conocidos para extraer características generales; es decir, se parte de lo particular a lo general. (Ressler, 1999, citado en Tapias, S. A., y otros., 2004).

La ventaja de este modelo es que es un gran facilitador de características, pues ofrece premisas con características básicas del agresor que permiten perfilarlo y predecir su comportamiento (Turvey,1999, citado en Tapias, S. A., y otros., 2004).

ASESINAS EN SERIE

Según Egger (1.999, citado en Tapias, S. A, 2003), el asesino serial es la persona que mata reiteradamente. Logra cometer más de 3 muertes, generalmente opera individualmente, cada vez que lo hace mata a una sola persona, no suele tener algún vínculo con la víctima, carece de móviles claros, opera en diversos momentos, pasando por pausas o intervalos de "enfriamiento".

Con referencia al tema principal de esta investigación, Kelleher & Kelleher (1998, citado en O'Connor, T. R, 2003) argumentan que las asesinas en serie femeninas son más exitosas, cuidadosas, precisas, metódicas y tranquilas al cometer sus crímenes. Ellos examinaron 100 casos desde 1900 y encontraron una duración promedio de 8 años antes de ser capturadas, el doble de los asesinos en serie masculinos.

Estadísticamente, las mujeres cometen solo el 15% de todos los crímenes violentos y un 28% de todos lo crímenes. Las asesinas en serie femeninas son solo el 8% de todos los asesinos en serie americanos, pero las mujeres americanas alcanzan el 76% de todas las mujeres asesinas en serie en el mundo.

Hay pocos investigadores de mujeres asesinas en serie; en el libro sobre este tema por Michael y C. Kelleher (1998, citado en O'Connor, T. R, 2003), Asesinos más Raros, los autores argumentan que la tipología de organizado-desorganizado construida por Ressler, Burgess y Couglass en Homicidio Sexual: Patrones y Motivos, es inadecuada.

Kelleher & Kelleher sugieren una tipología diferente, basada en si la mujer asesina en serie actuaba sola y otra si era en compañía. A partir de estos argumentos, construyeron una categorización de nueve puntos:

Viuda Negra: sistemáticamente asesina múltiples esposos, compañeros u otros miembros de la familia

Asesina en equipo o grupo: asesina o participa en el asesinato de otros en conjunción de al menos otra persona

Ángel de la Muerte: sistemáticamente asesina personas que están bajo su cuidado de alguna forma o que reciben atención médica

Problema de locura: asesinan en aparente aleatoriedad y después son juzgadas por demencia (locura)

Predadoras Sexuales: sistemáticamente asesinan en claros actos sexuales.

Homicidio inexplicado: asesinan por razones que son totalmente inexplicables o por motivos que no son claros

Venganza: sistemáticamente asesinan por odio o celos

Crímenes sin Resolver: asesinatos sin resolver que pueden ser atribuidos a una mujer.

Ganancia o Crimen: sistemáticamente asesinan por un beneficio o en el curso de otro crimen o delito.

De acuerdo con la clasificación descrita, los autores definen cada una de las tipologías propuestas, de la siguiente manera:

a. Las mujeres asesinas en serie que actúan solas; son a menudo maduras, cuidadosas, deliberadas, socialmente adaptadas y altamente organizadas. Ellas usualmente atacan sus víctimas en sus casas o lugares de trabajo. Ellas tienden a utilizar un arma específica como veneno, inyección letal o sofocación.

b. Las que actúan en compañía; tienden a ser más jóvenes, agresivas, viciosas en sus ataques, algunas veces desorganizadas y usualmente incapaces de tener un plan cuidadoso. Ellas usualmente atacan a sus víctimas en diversas locaciones, tienden a usar armas de fuego, blancas o tortura.

PSICOPATOLOGÍA Y DELITO

Por otra parte, siempre que se hace un estudio sobre delincuencia, se tienen en cuenta aspectos como la personalidad y el desarrollo de posibles psicopatologías en el individuo. En la literatura referente al perfil del asesino en serie generalmente se encuentran estudios en los que se evidencian hallazgos de psicopatología presente en los hombres que cometen asesinatos en serie, por lo general los diagnósticos están basados en trastornos de personalidad o en trastornos psicóticos.

Para el caso de las mujeres asesinas en serie, aún no se han encontrado estudios representativos que evidencien la aparición de algún trastorno psicopatológico en las mujeres asesinas seriales, sin embargo, si se elaborara un estudio detallado del tema, seguramente se encontrarían evidencias psicopatológicas en el comportamiento criminal de las mujeres delincuentes, teniendo en cuenta la importante influencia del medio en el desarrollo evolutivo de la mujer delincuente.

En la mayoría de los casos de asesinos en serie los perfiles psicológicos están orientados a diagnosticar trastorno de personalidad antisocial, lo que se conoce generalmente bajo el nombre de psicópata, "socialmente existe una tendencia perversa a etiquetar como psicópata a todo criminal al que se le supone sangre fría y carencia de remordimientos. Con ello, desde luego, se torna tan equívoco el concepto de psicópata que casi se vuelve inservible" (Sanmartín, J. 2003)

Las personas con trastornos de personalidad no son enfermos mentales, por lo tanto, en caso de conducta criminal, el argumento de inimputabilidad (no comprende el carácter ilícito de sus actos o no es capaz de determinarse) no podría ser aplicado. "La legislación debería adecuarse a los avances hechos en esta área del saber. En particular, tendría que asumir el carácter específico de la psicopatía. Aunque un psicópata no este mentalmente trastornado, esta claro que no es una persona normal. Por lo tanto, ni debería aplicársele la eximente por enfermedad mental, ni la misma pena que a una persona normal, ni dejarse a su libre albedrío el recibir, o no, terapia" (Sanmartín, 2003)

El sujeto con esquizofrenia puede presentar afecto inapropiado, anhedonía, humor disfórico que puede tomar la forma de depresión, ansiedad o ira. Puede haber alteraciones del patrón de sueño, la alimentación y en la actividad psicomotora, así como también problemas en la focalización de la atención debida a la preocupación por estímulos internos. Si bien las funciones intelectuales básicas se consideran clásicamente indemnes en la esquizofrenia, es frecuente que se encuentren indicadores de disfunción cognoscitiva. El sujeto puede estar confuso o desorientado, o presentar un deterioro de la memoria durante un período de exacerbación de los síntomas activos o en presencia de síntomas negativos muy graves.

Independientemente de la comprensión o no de la conducta ilícita, el asesino en serie debe asumir una responsabilidad penal por sus actos. Sin embargo, la evaluación de la responsabilidad debe ser elaborada por un grupo interdisciplinario lo que permitirá hacer un análisis objetivo no solo de la comprensión y determinación en los hechos, sino también de la utilidad de la pena y la reparación de los daños a las víctimas y a la sociedad. Cabe anotar que en cuanto a la responsabilidad, según Garrido, V(1993) podría atribuirse una responsabilidad total en la cual se castigaría al "anormal" igual que el "normal"; una responsabilidad atenuada, en la que se consideraría que su actuación fue anormal, pero no se podría tratar como un caso normal y por lo tanto la sentencia sería atenuada o en caso tal una exención de responsabilidad (inimputable), en la que se equipara al asesino en serie como un loco o enajenado, debiendo estar en un hospital psiquiátrico, como en los casos en que se diagnostique un trastorno psicótico que impidiera que la persona se autodeterminara y tuviera conciencia de sus actos

El Artículo 33 del Código Penal Colombiano define al inimputable como alguien, "quien en el momento de ejecutar la conducta típica y antijurídica no tuviere la capacidad de comprender su ilicitud o de determinarse de acuerdo con esa comprensión, por inmadurez psicológica, trastorno mental, diversidad sociocultural o estados similares. No será inimputable el agente que hubiere preordenado su trastorno mental, los menores de 18 años estarán sometidos al sistema de responsabilidad penal juvenil".

Ha existido un implícito acuerdo social de juzgar a los asesinos en serie, independientemente de si actúan como imputables o inimputables como si fueran responsables de sus actos porque la sociedad (el bien común) está más protegida teniéndolos en la cárcel que teniéndolos en una institución psiquiátrica, ya que podría ser dado de alta en cualquier momento con un dictamen médico (Garrido, V. 1993).

METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN

Esta fue una investigación de tipo exploratorio-descriptivo, no experimental, según Hernández, Fernández y Baptista "los estudios exploratorios se efectúan, cuando el objetivo es examinar un tema o problema de investigación poco estudiado o que no ha sido abordado antes" (1991, p. 59) y según Dankhe (1986) "los estudios descriptivos buscan especificar las propiedades importantes de personas, grupos, comunidades o cualquier otro fenómeno que sea sometido a análisis" (citado en Hernández y otros, 1991).

A través de la revisión teórica se pretendieron sintetizar una propuesta de una aproximación al perfil de la mujer asesina en serie a nivel mundial. Para el caso colombiano no se encontraron registros.

Se analizaron 33 casos de mujeres asesinas seriales que se encuentran documentados y registrados en diversas publicaciones y páginas Web. Sin embargo, existen otros casos que aunque están consignados en la investigación no fueron tenidos en cuenta dentro de la matriz de análisis porque no suministraban suficiente información para llevar a cabo el perfil. Los casos de asesinas en equipo cuentan con la participación de más de un solo sujeto, incluso hay participación de hombres, pero solo se tuvieron en cuenta en el análisis de los resultados las mujeres y serán contadas como un solo caso, ya que se encuentran dentro de la misma categoría.

A partir de la recopilación teórica se diseñó una matriz en la que se tienen en cuenta variables como: Edad de inicio, víctima común, número de víctimas, modus operandi, método, motivo, actitud ante el delito, período en que ocurrieron los hechos y sentencia para cada uno de estos casos.

Con los datos obtenidos en dicha matriz se realizó un análisis cuantitativo de frecuencias para cada variable, a partir del cual se reconstruyó la aproximación al perfil psicológico de la mujer asesina en serie.

A través de la investigación, se encontró que el tema de la mujer y el crimen poco se ha abordado y existen diferencias entre la criminalidad registrada y la criminalidad real. Los estudios formales en materia de asesinas seriales son pocos y la gran cantidad de información que se encuentra en ocasiones no proporciona todos los datos que permitan desarrollar un perfil de la asesina serial de manera rigurosa y tampoco se han realizado investigaciones en torno al tema.

Los resultados fueron obtenidos a través del análisis de 11 variables relacionadas con el comportamiento y la escalada criminal de la mujer asesina serial, teniendo en cuenta los aspectos relevantes de cada caso para la elaboración de las matrices que permitan hacer una aproximación al perfil de la asesina en serie. El análisis se realizó teniendo en cuenta la tipología establecida por Kelleher y Kelleher.

Tabla 1

Distribución por frecuencias para cada tipología de análisis

Tipología

Número de casos

Porcentaje

Viudas negras

7

21.21%

Ángeles de la muerte

2

6.06%

Predadoras sexuales

1

3.03%

Venganza

3

9.09%

Ganancia o crimen

4

12.12%

Asesinas en equipo

11

33.33%

Locura

2

6.06%

Inexplicados

3

9.09%

TOTAL

33

99.99%

Haciendo ya una diferenciación para cada tipología establecida por Kelleher & Kelleher (1998, citado en O'Connor, T. R, 2003) se encontró lo siguiente:

Viudas Negras: la edad promedio al comienzo de los asesinatos es de 41 años, sin embargo de 2 casos se desconoce la edad. La procedencia en su mayoría (57.14%) es de Estados Unidos y un 42.85% de Europa. La ubicación geográfica donde ocurrieron los hechos fue en un 71.42% en Estados Unidos. El tiempo promedio de carrera criminal es de 10.57 años. Las víctimas en su mayoría eran hijos o familiares (57.14%), le siguen esposos o amantes en un 28.57% y hombres sin vínculo sentimental en un 28.57%. El número de víctimas osciló entre 4 y 49. En un 71.42% de los casos el número de víctimas era entre 4 y 7. El método más utilizado fue el veneno, en un 85.71% de los casos. El motivo principal para cometer los asesinatos era el dinero (71.42%). El modus operandi más usual consistía que luego de estafar o robar dinero a la víctima y cuando ya no podían sacarle más provecho, la envenenaban con arsénico, en algunos casos progresivamente. También hubo un caso donde el modus operandi consistía en sofocar a la víctima y hacer parecer todo como si hubiera dejado de respirar sin ningún motivo aparente. Solo tres personas confesaron los hechos (42.85%). En cuanto al proceso judicial, un 57.14% fueron procesadas, recibiendo penas como cadena perpetua o pena de muerte, una no fue capturada y de dos se desconoce la sentencia.

Ángeles de la muerte: aunque solo se encontraron dos casos para esta tipología, la edad promedio era de 25 años, ambas mujeres provenían y cometieron los homicidios en Estados Unidos. El tiempo de carrera criminal para los dos casos fue distinto, para una fue de 1 año, para la otra de 4 años. Como su ocupación es la de enfermeras, las víctimas comunes fueron niños o ancianos enfermos, en un caso el número de víctimas fue de 6 y en el otro de 11. El método utilizado era inyección con medicamento o cloruro de potasio, que hiciera parecer que la muerte era natural y no provocada. Los motivos para cometer los asesinatos estaban relacionados con homicidios por piedad o para hacer parecer mejor su labor de enfermera al tratar de revivir las víctimas. Una de las asesinas recibió cadena perpetua y la otra 20 de prisión por agresión agravada.

Predadora sexual: solo fue posible documentar un caso, el de Aileen Wuornos. Comenzó su carrera criminal a los 33 años, asesinó a 7 hombres que la buscaban como clientes en su oficio de prostituta. Utilizaba como método un arma de fuego calibre .22. En cuanto al modus operandi, una vez hecho el acuerdo con el cliente y cuando ella se sentía vulnerada y violentaba, les disparaba en el pecho o en la cabeza. Argumentaba que su motivo fue legítima defensa. Fue condenada a pena de muerte.

Venganza: se documentaron 3 casos para esta tipología. La edad de comienzo de los homicidios es de 22 años para el 66.66% de los casos. Todas provienen y cometieron los asesinatos en Estados Unidos. El tiempo de carrera criminal es corto, para el 66.66% fue de 1 año. Las víctimas comunes eran miembros de su familia, ya sea hijos, hijastros o familiares cercanos. El número de víctimas era de 3 a 4. Como método más común se encontró el veneno, seguido de la sofocación. El motivo principal era venganza o celos. Con referencia a la actitud ante los hechos, se encontró que un caso argumentó posesiones diabólicas, en otro caso, la asesina hacía parecer los hechos como un caso de muerte súbita, debido a las características de las víctimas (hijos pequeños). En dos de los casos (66.66%) la sentencia fue cadena perpetua, para el otro caso fue pena de muerte.

Ganancia o crimen: dentro de esta tipología los cuatro casos documentados presentan una gran variedad en algunas de las características. En dos de los casos se desconoce la edad de las asesinas, para los otros dos casos las edades de comienzo de su carrera criminal fueron los 26 y los 57 años. El 75% de ellas tenían origen europeo, sin embargo el 50% cometió los asesinatos en Europa, la otra mitad en Estados Unidos. El tiempo de recorrido criminal también fue variado, osciló entre 4 y 35 años. Las víctimas comunes eran mujeres jóvenes, hombres y mujeres mayores y hombres maltratantes. Para la mitad del grupo el número de víctimas era de 4 a 5, para la otra mitad eran más de 300 las víctimas. El método más usado fue el veneno, en un 75% de los casos. Para la mitad del grupo el motivo principal era el dinero, engañaban a sus víctimas, las robaban o las estafaban, luego, para cubrir estos delitos envenenaban a sus víctimas. En los dos casos donde el móvil no era el dinero, lo que se observa es que se buscaban una ganancia con los asesinatos, ya sea de ganar belleza, como en el caso de Elizabeth Bathory o liberar mujeres maltratadas. Con referencia al proceso judicial, la mitad del grupo recibió cadena perpetua, otra recibió pena de muerte y una de ellas no fue capturada.

Asesinas en equipo: en la mayoría de los casos los equipos estaban conformados por parejas, ya sean novios, esposos o amantes. Las edades en que comenzaron a cometer homicidios varían entre los 14 y los 38 años. Todas procedían de Estados Unidos. El tiempo de carrera criminal oscila entre 1 mes y 4 años. La víctima común eran mujeres jóvenes (72.72%) y policías (18.18%). El número de víctimas para el 45.45% de los casos estaba en un rango de 11 a 20 personas, para el 36.36% de 4 a 10 personas y el restante 18.18% asesinaron a más de 22 personas. El método más utilizado fue disparos con arma de fuego en un 63.63% de los casos, también se emplearon métodos como la estrangulación, sofocación y las armas corto punzantes. El móvil principal era sexual (54.54%), sin embargo, como se aclaraba anteriormente, esto puede aplicar más para los hombres dentro del equipo que para las mujeres, las cuales actuaban, en la mayoría de los casos más como cómplices que como autoras dentro de los delitos sexuales. El modus operandi por lo general era interceptar a las víctimas, engañarlas o mediante el uso de armas intimidarlas, raptarlas, violarlas, torturarlas y asesinarlas. En algunos casos, se observaba concurso con otros delitos como el hurto o la estafa. En un caso, los homicidios tenían características rituales (Familia Manson), en los cuales asesinaban las personas con el fin de lograr la aprobación del líder, Charles Manson, que los conduciría a la salvación luego del Apocalipsis. Las sentencias oscilaban entre 5 años y cadena perpetua, en 4 casos (36.36%) fue pena de muerte y solo una de ellas fue asesinada mientras escapaba de la policía.

Problema de locura: solo en dos casos de los que se tiene conocimiento, dentro del proceso judicial, los alegatos de enfermedad mental fueron tomados en cuenta. En los dos casos, las implicadas eran enfermeras, provenientes de Estados Unidos, de 26 y 29 años que asesinaron a pacientes a través de inyecciones de morfina e insulina. El tiempo del recorrido criminal fue diferente en cada caso, en una de ellas fue de 1 año, mientras que para el otro caso fue de 20 años, así mismo, el número de víctimas fue diferente, 12 frente a 101 homicidios. Dentro del expediente psiquiátrico de las homicidas, se observan diagnósticos como esquizofrenia, síndrome de Munchausen e intentos de suicidio. Las penas fueron de 40 y 65 años en anexo psiquiátrico y prisión, respectivamente.

Inexplicado: estos tres casos también argumentaban enfermedad mental, sin embargo, en la corte, no fue válido, por eso no fueron incluidas en la tipología anterior. Las edades de estas mujeres al momento de cometer los homicidios estaban entre los 17 y los 42 años. Todas nacieron en Estados Unidos, lugar donde también ocurrieron los hechos, en un lapso de 2 a 4 años. El número de víctimas era de 3 a 5, usualmente niños o bebes de vecinos; en un caso, las víctimas eran hombres y mujeres. Los métodos utilizados eran envenenamiento, sofocación y heridas con arma corto punzante y de fuego. Argumentaban perdidas de conciencia, estados de fuga, alucinaciones auditivas que les ordenaban asesinar o liberar al mundo de Satanás. El modus operandi fue distinto para cada caso, en uno, la mujer utilizaba arsénico en el café y lo suministraba a los niños del barrio en que vivía; otra sofocaba a los bebés que cuidaba mientras ellos dormían y en el último caso, luego de consumir sustancias alucinógenas asesinaban las personas haciendo pedazos sus cráneos, apuñalándolos y disparándoles. En dos de los casos la sentencia fue cadena perpetua, para el último caso fue de 25 años de prisión.

PERFIL DE LA MUJER ASESINA EN SERIE

Con base en los hallazgos obtenidos del análisis de las variables por cada categoría, se puede establecer una aproximación teórica al perfil de la mujer asesina serial clasificando características de tipo psicológico, comportamental y criminal arrojando el siguiente perfil:

En cuanto a la variable edad, las asesinas seriales de la muestra oscilan entre los 14 y los 57 años, encontrándose un promedio de 30 años como edad de comienzo de los asesinatos seriales.

El 81.81% de la muestra son procedentes de Estados Unidos frente al 18.18% que nacieron en Europa, sin embargo, los hechos en un 87.87% se desarrollaron en Estados Unidos, el restante 12.12% de los casos ocurrieron en Europa. No se encontraron registros de casos en Latinoamérica, Asia o África.

El tiempo de la carrera criminal osciló entre 1 mes y 35 años. Esta variabilidad dependía de características como la época en que ocurrieron los hechos, el modus operandi, el cambio de domicilio de la victimaría, si actuaba sola o en equipo, entre otras.

Con referencia a las víctimas de las asesinas en serie, se encontró, que las más comunes eran las mujeres jóvenes con un 36.36% de los casos; le siguen, hombres de diversas edades sin un vínculo aparente (24.24%); miembros de su familia, incluyendo hijos, esposos, pareja, padres, etc., con un 21.21%; niños en un 9%; policías en un 6% y finalmente ancianos con un 3% de los casos.

El número de víctimas también era variado en todos los casos, haciendo poco útil establecer una media, pero si unos rangos. En un 57.57% de los casos, el número de víctimas osciló entre 3 y 10; en un 21.21% entre 11 y 20 víctimas, en un 18% más de 48 personas (entre 48 y más de 300); y en un 3% el número de víctimas osciló entre 21 y 30.

Para la variable método, se encontró que para las asesinas en serie de la muestra el método más utilizado fue el veneno, en un 33.33% de los casos, siguiendo las armas de fuego con un 18.18%, las inyecciones de algún fármaco o sustancia (morfina, insulina, medicamentos, etc.) en un 15.15%, la sofocación en un 12.12%, las armas corto punzantes en un 6.06% y el estrangulamiento en un 3%. Sin embargo, en cuatro casos, es decir, en un 12.12% se utilizaron métodos conjuntos como por ejemplo venenos, armas de fuego, armas cortopunzantes y estrangulamiento, en una misma víctima o realizando variaciones entre cada episodio.

En cuanto al motivo, se encontró que el de mayor frecuencia fue el dinero, en un 24.24%, a través del robo, la estafa o acelerando la herencia con la muerte de la víctima. Le siguen motivaciones sexuales en un 15.15%, sin embargo, esto está ligado a mujeres que asesinaban en equipo, en su mayoría con hombres que eran su pareja, y aunque en los registros se encuentra que cometían violaciones o torturas sexuales o que el motivo era placer, no se encuentran discriminados los datos por género. En un caso, el de Gwendolyn Graham y Catherine May Wood, una pareja homosexual, si se observa que la motivación fuera sexual, ya que los asesinatos les producían excitación sexual.

Otro motivo importante, dentro de la muestra, fue la venganza, en un 9% de los casos, le sigue cometer los asesinatos para lograr escapar de la persecución de las autoridades con un 6%. También se observa que 5 asesinas (15.15%) alegaban locura, argumentaban tener "posesiones diabólicas" o alucinaciones auditivas que les llevaban a cometer los homicidios, sin embargo, solo en dos casos (6%) resultó efectivo este argumento en el momento de la defensa. Motivos como liberar mujeres maltratadas por sus esposos, salvarse de la Apocalipsis, curar disfunción eréctil de la pareja, recuperar belleza y juventud, convertirse en una héroe dentro de su trabajo como enfermera, asesinar por piedad, cubrir otros delitos como robo o violaciones, cuentan cada uno con un caso, es decir el 3% para cada uno de estos motivos.

Con referencia al proceso judicial, 11 casos, es decir un 33.33% recibieron cadena perpetua, un 27.27% pena de muerte, 6% medida de seguridad por problemas mentales (40 años y reclusión de por vida) en hospitales psiquiátricos. En 7 casos (21.21%) la pena privativa de la libertad osciló entre 5 y 65 años, dependiendo del caso y la responsabilidad. Una sola de las asesinas de la muestra (3%) no fue capturada, otra fue asesinada por la policía. De los casos restantes (6%) no conocemos cual fue el veredicto del juez.

CONCLUSIONES

A través del análisis hecho en la investigación a la luz de la teoría se pudo comprobar que aunque los datos a nivel mundial son escasos en materia de asesinas seriales, fue posible realizar una aproximación al perfil de la asesina serial, teniendo en cuenta un análisis general de variables para cada caso, el cual arrojo resultados que permitieron contrastar las hipótesis, encontrar nuevos hallazgos en el tema y confirmar las teorías propuestas por Kelleher y Kelleher.

Una de las diferencias encontradas en el estudio fue confirmar que las motivaciones de las asesinas seriales más importantes es el dinero, el placer y la venganza, en contraposición al a la hipótesis dinero, poder y venganza, sin embargo esta situación se puede sustentar teniendo en cuenta que los casos de asesinas seriales más documentados fueron los de asesinas equipo, en donde es probable que el registro de la información este influenciado por la presencia de la figura masculina en el desarrollo del crimen. Por lo anterior, no se puede considerar que los resultados en cuanto a las motivaciones de las asesinas seriales en equipo estén relacionados únicamente con motivaciones de tipo sexual, sino que podrían también darse factores como dependencia emocional hacia la pareja, venganza, poder, o complacer a su pareja, entre otros.

Con referencia a la posible presencia de psicopatología en la mujer asesina en serie, nuestra hipótesis estaba dirigida a desvirtuar la creencia de que el asesino serial es un psicópata o posee un trastorno de personalidad antisocial. En el caso de las mujeres asesinas seriales, no se encontraron suficientes datos que permitieran evidenciar algún tipo de trastorno mental. Sólo en uno de los casos referenciados fue posible conocer el historial psiquiátrico en donde se observa un diagnóstico de esquizofrenia y síndrome de Munchausen.

Teniendo en cuenta los hallazgos teóricos, a diferencia de los asesinos seriales, las mujeres tendrían motivaciones de otro tipo y serían escasos las situaciones en las que se evidenciara la presencia de algún tipo de trastorno, sin embargo, consideramos que si se profundizará en el estudio de los casos de asesinas seriales más conocidos y documentados, sería posible desde la psicopatología obtener hallazgos significativos en cuanto a la presencia de algún tipo de trastorno en las mujeres asesinas seriales, considerando que algunos de estos, a nivel epidemiológico, se presentan con mayor frecuencia en un sector de la población o en un género como, por ejemplo, el trastorno de personalidad antisocial, que es diagnosticado con mayor frecuencia en hombres.

A través de la evolución de la historia, el papel de la mujer en la sociedad se ha visto influenciado por factores de tipo biológico, cultural y social que han hecho que su participación en los delitos sea diferente a la del hombre. Esto ha ocasionado que las investigaciones en el tema de la criminalidad estén enfocadas al género masculino, generalizando los hallazgos a la criminalidad femenina.

A pesar de que el rol de la mujer se ha visto opacado en muchos aspectos, existen argumentos teóricos que evidencian que la mujer puede cometer crímenes similares a los que cometen los hombres, como los asesinatos seriales, por supuesto, encontrado diferencias en los perfiles por género.

En el caso de Colombia, no se encontraron estadísticas de mujeres asesinas seriales, las cuales revelan un escaso porcentaje de mujeres criminales (criminalidad registrada) y que no son representativas de los hechos reales (criminalidad real). De ahí que en materia de legislación, se ha desconocido el tema de homicidio serial, tipificando este delito como homicidio y en algunos casos con circunstancias de agravación punitiva que no contemplan las características específicas del homicidio serial. En este caso, no es justificable condenar como delito simple más de tres homicidios, teniendo en cuenta que la responsabilidad y el daño causado son diferentes.

Lo que arrojan los resultados de esta investigación en materia de sentencia para las asesinas seriales, son penas como la cadena perpetua o pena de muerte, logrando solo apartar al individuo de la sociedad protegiéndola del daño que le pueda causar, pero, olvidando las verdaderas funciones de la pena que son la prevención especial y general, la rehabilitación y reincorporación social del delincuente y la restauración del daño causado en la víctimas.

Aunque el campo del estudio criminal en materia de asesina serial es bastante reducido consideramos se debe ampliar el campo en este tipo de estudios, que permita avanzar hacia la comprensión de fenómeno del crimen serial y crear estrategias legales y sociales que permitan disminuir los índices de este delito.

Bibliografía de consulta

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Tapias, S. A. Asesinos seriales: una visión psicológica y criminológica. www.psicologiajuridica.org

Tapias, S. A., Avellaneda, C. L., Moncada. M. M. y Pérez P. I. Elaboración de perfiles criminales desconocidos con base en la escena del crimen. www.psicologiajuridica.org


FUENTE: http://www.psicologiajuridica.org/psj116.html

UNA MUJER ASESINA A SU MARIDO, LO COCINA Y SE LO DA DE COMER A SUS HIJOS

En Australia - 10-11-2001

En un país en el que ‘aparentemente nunca pasa nada’, una noticia ha sorprendido a la opinión pública. Está claro que la mente humana no tiene límites y en algunos casos muy concretos está perturbada. El hecho es que una ciudadana australiana que cocinó el cadáver de su marido y se lo dio de comer a sus hijos fue condenada a cadena perpetua por un tribunal australiano. Noticias de esta magnitud dejan perplejos a cualquiera.

Katherine Mary Knight, de 45 años de edad, empleada de un matadero, reconoció haber matado a John Price, de 44 años de edad, en febrero de 2000, propinándole 37 cuchilladas. Después le decapitó y descuartizó su cadáver, para cocinar los pedazos resultantes y servírselos a sus hijos, con legumbres y en salsa. La cabeza de la víctima fue encontrada por la Policía en una olla de la cocina.
El juez Barry O´Keefe subrayó que Knight es especialmente peligrosa y que podría cometer más crímenes, especialmente de hombres, si llega a ser liberada.

Lo que tal vez no se ha valorado y debería tenerse en cuenta, en todo caso, es que el trauma que pueden sufrir sus hijos, por haberse quedado sin padre y por habérselo comido, sin saberlo, será un caso sin precedentes.

Una mujer asesinó a una embarazada frente a un colegio

Marzo 2006

Sus hijos asistían a la misma escuela, en Ezeiza. Los chicos estaban entrando a clases. Ellas estaban enfrentadas desde hace tiempo y comenzaron a discutir, una sacó un cuchillo y apuñáló a la otra.

Parecía un mañana normal en la puerta de la escuela número 11 de Ezeiza. Minutos antes de las 8, los padres se apuraban para que sus hijos lleguen a horario a clases. De repente se vivió una escena inesperada: dos mujeres jóvenes comenzaron a discutir y a empujarse.


Tras el cruce, una sacó un cuchillo y apuñaló a la otra, embarazada de tres meses, quien cayó herida y murió antes de que llegara una ambulancia al lugar.

Al parecer ambas mujeres se conocían porque cursaban juntas la escuela nocturna y tenían permanentes roces por cuestiones menores, como empujarse cuando iban a buscar o llevaban a sus hijos al colegio.

El hecho ocurrió en las puertas de la escuela número 11, ubicada en José María Ezeiza 616, esquina Uruguayana, en pleno centro del partido de Ezeiza y a unas siete cuadras de la estación de trenes.

Allí, Sandra Navarro, de 25 años y embarazada de tres meses, fue atacada de una puñalada por Adriana Fraga, de 22.

Flavia, una testigo que habló en TN, relató que "estaba trayendo mis hijos a la escuela y veo que la atacante la empuja a Sandra, la agarra de los pelos. Sandra le dice: ¿qué me hiciste? y empieza a tambalear. Tengo entendido que Adriana provocaba mucho a Sandra, y que ésta la evitaba. Sé que ellas fueron compañeras de colegio”.

Fue todo muy sorpresivo. Yo llamé al 911, me pidieron mi número de teléfono, mi nombre y apellido; no hubo respuesta en seguida, cuando llegaron, Sandra ya estaba muerta", agregó la testigo.

La agresora escapó de inmediato, pero se entregó a las 8.15 en la seccional primera de Ezeiza, ubicada en Mafalda y Lavalle, donde confesó el crimen y quedó detenida.

Esta mañana trabajaban en el lugar policías del área Científica y el fiscal 8 de Lomas de Zamora, Domingo Ferrari.

En tanto, las autoridades educativas dispusieron que los padres que quisieran retiraran a sus hijos del establecimiento antes del horario de salida habitual.

(Fuente: DyN y Télam)

Una mujer asesina de una puñalada a su marido delante de sus hijos en Toledo


La Guardia Civil detuvo en Argés (Toledo) a una mujer de 49 años por matar de una puñalada con un cuchillo de cocina a su marido, de 55, durante una pelea entre ambos. El suceso ocurrió en la noche del pasado jueves en la vivienda unifamiliar que ambos compartían en la urbanización 'El Boticario', junto a sus cuatro hijos de 6, 20, 23 y 26 años.

Según informó la Guardia Civil, la pareja entabló una fuerte discusión en el garaje de la vivienda que acabó en tragedia cuando la mujer, Emilia G. P., agredió a su marido, Santiago A. G., en el pecho con un cuchillo de cocina. Todo ocurrió delante de tres de sus cuatro hijos, según informaron a Efe fuentes del Servicio de Emergencias 112

Una única puñalada fue suficiente para acabar con su vida al instante. Segundos más tarde, la mujer salió corriendo de su casa pidiendo ayuda a gritos. Fue un guardia civil que pasaba por la zona y que no se encontraba de servicio en ese momento el primero en descubrir el cadáver.

El agente avisó al cuartel de la Guardia Civil de Argés, situado a menos de 500 metros de esta vivienda, a la que también acudió el servicio de emergencias con un equipo médico que sólo pudo certificar el fallecimiento del hombre. Dos psicólogas se presentaron también en la casa con el fin de atender a los hijos de la pareja, que era natural de Cáceres.

Según la Guardia Civil, no constan denuncias previas por presuntos malos tratos entre ambos. Sin embargo, según el testimonio de algunos vecinos, la pareja discutía a menudo. La trágica muerte de este hombre, que trabajaba en el cercano pantano de Guajaraz, causó una gran conmoción entre los 3.300 habitantes de Argés.

Una mujer asesinó a cinco hijos pequeños mientras dormían

HORROR EN CHOELE CHOEL
Nov- 2003

Las víctimas tenían entre dos meses y ocho años.

La homicida fue hallada en la vivienda junto a los cinco cuerpos. Otra hermanita, de nueve años, logró escapar y pedir auxilio

Uno de los homicidios múltiples más grandes de la provincia, ocurrió ayer en Choele Choel y conmocionó a todo el país.
Cinco hermanitos, uno de ellos de dos meses, dos mellizos de dos años, otro de cuatro y el restante de ocho, fueron asesinados por su madre, mientras que una pequeña de nueve años logró escapar al cuadro de terror y locura y avisar a los vecinos.
Las víctimas fueron muertas por asfixia mientras dormían, según confirmaron las autopsias finalizadas al filo de la medianoche en Roca.
Junto a los cuerpitos sin vida, estaba la madre de los chicos, sentada en una silla, con la vista perdida y sin emitir una sola palabra.
Karina Giles, la madre, que fue detenida, había estado bajo tratamiento psiquiátrico, aunque algunos aseguraban que tras dar a luz al último bebé, le suspendieron los medicamentos y le dieron el alta médica. Sin embargo, desde el hospital de Choele Choel se indicó que seguía bajo tratamiento.
Además de la nena de nueve años que logró escapar, la mujer era madre de una adolescente de 15, quien también se salvó ya que no vivía en la casa donde ocurrió la tragedia y a esa hora -las 10 de la mañana- se encontraba en la escuela.
El marido de la mujer, y padre de los niños, es un trabajador rural que al momento de los hechos estaba realizando tareas en el campo. Anoche había sido medicado por la fuerte crisis emocional, y además tenía custodia policial porque en varias oportunidades dijo que se quería quitar la vida.

Mientras se conocían los primeros detalles, se disponían distintas medidas judiciales para determinar cómo sucedieron lo hechos en la humilde casa de Pacheco y De la Libertad.
La tragedia se desencadenó ayer por la mañana, y quien alertó a los vecinos fue Yamila Merino, la nena de 9 años. La pequeña se despertó y encontró un cuadro dantesco. En una cama de dos plazas, estaban los cadáveres de sus cinco hermanos varones, mientras su madre, que no reaccionaba, miraba el piso sentada en una silla.
La nena salió corriendo por la vereda gritando "mi mamá está matando a mis hermanos".
En su alocada carrera fue interceptada por una vecina, propietaria de un quiosco cercano, quien le preguntó qué le pasaba. Allí la nena le relató lo que sucedía. Desesperadas, llamaron a la policía tratando de evitar lo que ya era inevitable.
En un principio las versiones eran confusas y la primera hipótesis era que había ocurrido un accidente doméstico, ya que algunos investigadores se inclinaban por un escape de gas.
Pero con el correr de los minutos, los uniformados descubrieron que se trataba de un homicidio múltiple, ocurrido en la precaria vivienda ubicada a escasas dos cuadras de pleno centro de la ciudad.
Cuando los uniformados llegaron se encontraron con una pequeña antesala. Allí estaba Karina Giles, de 32 años, quien permanecía sentada.
Al ingresar a uno de los dos dormitorios, los agentes vieron a los nenes acostados boca abajo, y tapados con frazadas. Pero al tratar de despertarlos chocaron con la realidad: los pequeños estaban muertos.
En la cama estaban Gabriel, de apenas dos meses; Diego y Juan Alberto, mellizos de dos años; Fermín de 4 y Nicolás, que había cumplido 8 años.
Rápidamente se montó un operativo pocas veces visto en la ciudad. Policías, médicos y funcionarios judiciales, confluyeron en el sitio de la tragedia. Además de decenas de vecinos que no daban crédito a las versiones de los crímenes de los niños.
En el lugar, pocos de los asistentes pudieron ocultar el dolor por la masacre. Una de las primeras imágenes fue de especial crudeza: en el patio de tierra de la vivienda, arrodillado y con las manos en la cara, un policía llo
raba por la muerte de los chicos, sin ocultar su impotencia por lo sucedido.
"Los policías constataron que había pruebas de que habían muerto asfixiados contra las frazadas, con las manos" así lo mencionó una alta fuente policial, poco tiempo después.
A la par, una de las hipótesis que manejaban los investigadores era que Giles podría haber dormido con algún psicofármaco a los nenes, antes de asfixiarlos, pero luego eso se desmintió tras la autopsia.
El juez Guillermo Moyano, a cargo de la causa, ordenó el secuestro de distintos elementos en la casa. Y aunque se mostró cauteloso "por estar la causa bajo secreto de sumario", señaló que entre lo secuestrado había varias botellas con distintos líquidos.
Tras varias diligencias, Karina Giles fue trasladada al hospital donde permaneció por varias horas, con agentes del ser- vicio de atención mental. Pero allí se mostró en silencio, como ajena a la realidad.
Más tarde, Moyano anunció que Karina Giles estaba detenida y siendo sometida a distintas pericias psiquiátricas, para determinar si fue consciente de sus actos. Posteriormente, fue trasladada a la comisaría Octava donde permanecía detenida.
En la escuela primaria Nº 236 del barrio Almafuerte, a la que asistía el más grande de los niños, se decretó el asueto al igual que en el jardín integrado Nº 40. Las maestras de los nenes no pudieron ocultar el dolor, y una de ellas tuvo que ser asistida por sufrir una crisis nerviosa. Mientras, sus compañeras buscaban explicación con los ojos llenos de lágrimas.
En el entorno, todos hablan de Karina Giles como una mujer normal, sin antecedentes de violencia familiar.
En tanto, un primo de la mujer sostuvo que Karina había tenido antecedentes de crisis psiquiátricas en otro lugar de la provincia, y que por eso se dispuso su traslado a Choele Choel.
Si bien descartó que haya existido violencia con los nenes anteriormente, sí sostuvo que en algún momento intentó quitarse la vida.
Temían posible linchamiento
CHOELE CHOEL (AVM).- Ante la indignación de los vecinos, varios uniformados se apostaron fuera de la comisaría y la alcaidía de Choele Choel.
Las fuentes policiales sostuvieron que se tomó esa determinación en virtud de evitar represalias contra la mujer que ayer asesinó a cinco de sus siete hijos.
Los agentes estaban apostados en distintos sitios de la cuadra donde están emplazados ambos edificios policiales.
"Para que no se torne un hecho social, y para que la gente no tome justicia por sus propias manos. Para resguardar la integridad física de la detenida, hemos dispuesto custodia en las inmediaciones del destacamento policial y de la casa donde sucedieron los hechos", afirmó el comisario Alberto López.
Agregó además que Karina Giles aún no había declarado ante el juez Guillermo Moyano, medida que podría intentar hoy el magistrado.
A la par, el enojo de la gente fue creciendo al ritmo de los distintos rumores que circulaban en la localidad.
Muchos vecinos mencionaron que la mujer acuchilló a los chicos para matarlos, cuestión que fue descartada de plano por fuentes policiales y judiciales.
Un oficial dijo que no había en la vivienda sangre, ni tampoco indicios de que se hubieran utilizado en el crimen armas blancas.

domingo, 10 de febrero de 2008

OTRO CASO DE CAMBIO DE CUSTODIA POR SAP

Los juzgados y tribunales cada día son más inflexibles con las madres que impiden la relación del hijo con el padre.


Juzgado de Primera Instancia n.º 14 de Bilbao (Familia)

Tema: CAMBIO DE GUARDA Y CUSTODIA POR SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL
Clase de resolución: Sentencia
Fecha: 26 de octubre de 2007
Magistrado-Juez: Ilmo. Sr. D. Aner Uriarte Codón
Resumen: Acreditada que la voluntad del hijo de no relacionarse con su padre ha sido dirigida y manipulada por la madre, se acuerda el cambio de custodia, si bien, dada la animadversión que sufre tiene el menor frente al padre, se acuerda que transitoriamente el menor se traslade a convivir con la abuela paterna.


En Bilbao (Bizkaia), a 26 de octubre de dos mil siete.
Vistos por el Ilmo. Sr. D. Aner Uriarte Codón, Magistrado-Juez de Primera Instancia núm. 14 de Bilbao (Bizkaia) y su partido, los presentes autos de modificación de medidas definitivas seguidos en este Juzgado con el número de procedimiento 507/07; siendo parte demandante y reconvenida Dña. ..,representada por el procurador de los Tribunales D… y asistida por la letrada Doña. ...; y parte demandada y reconviniere D representado por la procuradora de los Tribunales Doña y asistido por el letrado D. ...; y siendo parte también la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, al existir un menor de edad; en virtud de las facultades que me han sido dadas por la Constitución y en nombre del rey, dicto la siguiente sentencia.

ANTECEDENTES DE HECHO
Primero. Con fecha 12 de marzo de 2006, por Dña. ... se presentó demanda de modificación de medidas definitivas frente a D en relación a las medidas acordadas en la sentencia, también de modificación de medidas definitivas de fecha 17 de diciembre de 2004, aprobado por sentencia de divorcio de fecha 17dejuniode2005.
Segundo. La demanda se admitió mediante auto de fecha 15 de marzo de 2007, dándose traslado a la parte demandada para que compareciera y contestara a la misma, así como al Ministerio Fiscal, quien contestó el 26 de marzo de 2007.
La parte demandada presentó su escrito de contestación en fecha 23 de abril de 2006, formulando asimismo demanda reconvencional, que se admitió mediante auto dictado el 7 de mayo de 2007.
Tercero. La parte actora contestó a la reconvención el 23 de mayo de 2007, así como el Ministerio Público, quien lo hizo el 8 de mayo de 2007. La vista se señaló inicialmente para el día 24 de julio de 2007, si bien se suspendió para la práctica de la prueba pericial propuesta por la parte demandada, celebrándose final mente el 16 de octubre de 2007, con el resultado que obra en autos.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
Primero. El art. 91 del Código Civil (así como el art 775 de la Ley de Enjuiciamiento Civil) establece que las medidas a que se refieren y explicitan los preceptos siguientes y el art. 90 del mismo texto legal, acordadas en las sentencias de nulidad, separación o divorcio, pueden ser modificadas con posterioridad, a tenor del carácter temporal de las mismas, pero para que ello se produzca es menester que concurra un presupuesto fundamental, mencionado en los dos artículos precitados, cual es un cambio sustancial de las circunstancias que dieron lugar a la adopción de determinados acuerdos o determinación judicial, mutación que además de existir ha de tener relevancia y significación en el contexto de las relaciones y ha de ser sometida a consideración según lo que la experiencia pretende. Es verdad que significan una quiebra de la llamada «santidad» de la cosa juzgada, al permitir la modificación de las decisiones judiciales en el punto relativo a los efectos o medidas económicas personales y familiares dimanantes de la situación de crisis matrimonial.
Pero tal variación viene condicionada por una alteración sustancial de las circunstancias que se tuvieron en cuenta por el juzgador al dictar el último de los pronunciamientos acerca de esta materia, tan frecuentemente controvertida en los procesos de esta índole, de tal manera, en definitiva, que la fuerza argumentativa debe concentrarse en mostrar la alteración sustancial y significativa de las circunstancias o los eventos no eludibles. Ello es así porque un mínimo de seguridad jurídica, unido a los términos que emplean los citados arts. 90 y 91 indican que la regla general es la inalterabilidad de esas medidas y la excepción su modificación (STC 86/1986), de forma que sólo podrá tener éxito la pretensión del cambio cuando se produzcan alteraciones permanentes, y no meramente transitorias o contingentes, en los ingresos del deudor, sin que deban tenerse en cuenta las pequeñas fluctuaciones en la referida situación económica, e igualmente deberán rechazarse de plano las alteraciones por dolo o culpa de aquél. De modo que, el término legal «sustancial», referido a las alteraciones que se pretendan conseguir, es el elemento normativo básico, cuya interpretación debe realizarse de acuerdo con los siguientes parámetros:
a) Que por alteración «sustancial» debemos considerar aquellas de notoria entidad, con importancia suficiente para producir una modificación de lo convenido o de lo acordado, judicialmente, de modo que las simples fluctuaciones de ingresos, de poca importancia, no pueden dar lugar a dicha pretensión modificativa. Para ello habrán de tenerse en cuenta, por ser parámetros relativos, los ingresos de cada progenitor, o bien únicamente los del deudor, si él solo tuviera ingresos propios.
b) Que tales cambios o alteraciones sean imprevistos, de modo que surjan por acontecimientos externos al deudor, sin posibilidad de previsión anticipada, en término de ordinaria diligencia.
c) Que tales alteraciones tengan estabilidad o permanencia en el tiempo y no sean meramente coyunturales, sino con estructuración suficiente en los ingresos o fortuna del deudor que hagan necesaria la modificación de la medida, excluyéndose toda forma de temporalidad.
d) Que tengan por finalidad conseguir el mayor de los equilibrios en las prestaciones para con los hijos, no penalizándose, en todo caso, futuros matrimonios, a los que tienen indudable derecho los progenitores que lo deseen contraer, o la concepción de nuevos hijos, dentro o fuera del matrimonio, equilibrándose, si fuera el caso, las prestaciones que se deben para todos los hijos, por partes iguales, anteriores y posteriores a la situación de crisis matrimonial anterior.
e) Que es indiferente que la situación anterior haya sido convenida anteriormente mediante concierto de voluntades plasmada en convenio regulador de la separación o del divorcio, o bien impuesta judicialmente, porque de lo que se trata es de calibrar si se han producido variaciones o modificaciones sustanciales que hagan necesario un replanteamiento de las prestaciones, sin que deba darse mayor valor a lo convenido entre las partes, por carecer de justificación.
f) Que si la alteración, aunque sea sustancial, ha devenido por dolo o culpa del que tiene obligación de prestar alimentos o cualquier otra contribución económica, no puede producirse su cambio o modificación, ya que habrá sido intencional o culposamente conseguida. No se pueden abandonar voluntariamente las diferentes fuentes de ingresos con que se cuente (empleos, fundamentalmente) y alegar después alteración sustancial de su fortuna para intentar así disminuir la contribución económica a su familia anterior, so pena de fraude de ley, abuso de derecho o quebrantamiento de los principios de la buena fe.
g) Que en dichos cambios no puede perderse de vista que cualquier medida que afecte a un hijo menor de edad debe estar inspirada en el superior principio del bonum filii. Así lo consagra, en el marco de las normas fundamentales inspiradoras de nuestro ordenamiento jurídico, el art. 39 de la Constitución, lo que, a nivel de legalidad ordinaria, es desarrollado por los arts. 2 y 11.2 de la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor, de 15 de enero 1996, en cuanto proclaman el interés superior de los menores sobre cualquier otro interés legitimo que pudiera concurrir, así como la supremacía del mismo en cuanto pauta de actuación de los poderes públicos. Con carácter más concreto, los arts. 91 y 92 del Código Civil disponen que, en los supuestos de separación, divorcio o nulidad del matrimonio de sus progenitores, las medidas judiciales serán adoptadas en beneficio de ellos.
h) Por ultimo, la existencia de una modificación radical de las circunstancias ha de ser probada por quien solicita el establecimiento de nuevas medidas. En efecto, la alteración de las circunstancias debe de ser plenamente acreditada como real, descartando toda ficción, por imponerlo así la seguridad jurídica, puesto que supone dejar sin efecto en alguna medida lo acordado en una resolución judicial firme y ejecutoria. De este modo, toda la fuerza argumentativa debe concentrarse en mostrar la alteración sustancial y significativa de las circunstancias o los eventos nuevos no eludibles, utilizando para ello todos los medios de prueba admitidos en derecho, recayendo conforme al art. 217 de la ley procesal, la carga de la prueba sobre el cónyuge que solicita la modificación, debiendo además tenerse en cuenta que la actividad probatoria ha de dirigirse tanto al momento en que concurrían las circunstancias existentes cuando se adoptaron las medidas cuya modificación se pretende, como al momento actual, a fin de valorar si existe o no cambio en las mismas.
Segundo. En el presente procedimiento por la parte actora se solicita la suspensión de las visitas acordadas mediante sentencia de modificación de medidas dictada el 17 de diciembre de 2004 (confirmada por sentencia de la Audiencia Provincial de Eizkaia dictada el 9 de enero de 2006), hasta que el menor decida volver a tener contacto con su padre, o los profesionales que lo tratan consideren oportuno para el bienestar emocional de éste, la celebración de las visitas.
La parte demandada se opuso a lo peticionado de contrario, solicitando la atribución al demandado de la guarda y custodia concedida a la madre (desde la sentencia de separación), fijando un régimen de visitas a favor de aquélla, así como una obligación de pago de alimentos en función de los ingresos de aquélla. En la vista se matizó la petición de parte, solicitando una fase provisional de estancia del menor con algún miembro de la familia paterna, con carácter previo a que aquél acabe residiendo con su padre.
Por último, el Ministerio Fiscal se pronunció a favor del cambio de custodia, del padre a la madre, solicitando que también se articule un periodo provisional.
Las partes se encuentran separadas por sentencia de fecha 7 de febrero de 1997, en la cual se atribuyó la custodia del menor a la madre, hoy demandante, y se fijaron visitas a favor del padre; ratificando tales extremos la sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia de fecha 11 de mayo de 1998. Las visitas se suspendieron mediante auto dictado el 14 de abril de 1998; dictándose posteriormente sentencia de divorcio en fecha 9 de abril de 2001, en la que se acordaba mantener la suspensión de visitas; extremo que fue ratificado mediante sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Bizkaia el 9 de noviembre de 2005. Por último, mediante la referida sentencia de modificación de medidas definitivas de fecha 17 de diciembre de 2004, se recuperaron las visitas, fijándose las mismas de manera gradual; lo que fue, asimismo, confirmado por sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia dictada el 9 de enero de 2006.
Tercero. Con carácter previo al inicio de la amplia prueba practicada, debe señalarse que por este Juzgador ya se fijó al inicio de la vista el objeto del procedimiento. El mismo consiste en valorar si los hechos acaecidos desde la resolución que se trata de modificar hasta la actualidad pueden dar pie a las modificaciones solicitadas por cada parte; sin que por razón de cosa juzgada puedan valorarse de nuevo (en una suerte de nueva instancia) los hechos anteriores a la referida sentencia de 17 de diciembre de 2004.
Asimismo, y en esa misma línea, la exigencia de cosa juzgada debe extenderse a considerar, a partir de la sentencia absolutoria de la Audiencia Provincial de Bizkaia dictada el 30 de enero de 2002 (sentencia que revoca la dictada por el Juzgado de lo Penal n.° 3 de Bilbao, de fecha 16 de marzo de 2001), que no existieron los abusos sexuales a los que la parte actora hace referencia en sus alegaciones. Es decir, independientemente de que se haya tratado de valorar la importancia de una condena penal en primera instancia y el argumento para su posterior revocación, a través del instituto antes citado, y por elemental principio de seguridad jurídica, debe partirse de la base que los abusos sexuales no tuvieron lugar; y asimismo (y en virtud del mismo argumento, relacionado con la sentencia civil) que el padre tenía derecho a relacionarse con su hijo en diciembre de 2004, puesto que una sentencia de este mismo Juzgado acuerda, tras valorar la prueba practicada en tal resolución judicial, que el padre era idóneo para visitar a su hijo.
Cuarto. Partiendo de esas dos premisas, inexistencia de los abusos sexuales y conveniencia de la reanudación de visitas a fecha 17 de diciembre de 2004, es un hecho indiscutido que desde esa fecha hasta la actualidad, el régimen de visitas gradual minuciosamente fijado en tal resolución, ha resultado un completo fracaso. Las visitas, en su modalidad inicial de media hora cada quince días en el punto de encuentro, solo tuvieron lugar en tres ocasiones, asistiendo el padre en numerosas ocasiones sin que su hijo apareciera, y desistiendo finalmente el mismo de continuar con las visitas, tras acudir al punto de encuentro en octubre de 2006 y comunicar su intención al respecto. Asimismo, de la prueba practicada, resulta meridiano que el hijo presenta en la actualidad un rechazo absoluto hacia el demandado, » partir de una creencia de perjuicio y daño hacia él, exigiendo una reparación del daño, y manifestando su voluntad de no querer estar con él de ninguna manera posible. Así se pone de manifiesto en In audiencia del menor practicada y en el informe pericial del equipo psicosocial de fecha 12 de julio de 2007.
Analicemos, de esta forma, los motivos de tal fracaso que, desgraciadamente ha convertido en papel mojado lo determinado en una sentencia (ratificada íntegramente en segunda instancia) en la cual se trató de solucionar, de la mejor manera posible y a través del correspondiente proceso judicial, el conflicto planteado por el profundo desacuerdo de los progenitores del menor. La parte actora sostiene al respecto, que la causa radica en un rechazo total del propio hacia su padre, cuyo contacto (o perspectiva de contacto) le produce un retroceso en su terapia; sosteniendo, a partir del posterior desistimiento del demandado de cara a continuar con las visitas, la necesidad de suspender las mismas. Sin embargo, de la amplia prueba practicada se desprende una anormalidad en el referido comportamiento del menor, que lleva a entender que su voluntad, a la hora de relacionarse con su padre, ha sido dirigida y manipulada por el progenitor custodio, esto es, su madre. A esta conclusión se llega a partir de los siguientes elementos de prueba:
Así, en primer lugar, ya en el informe pericial elaborado por la psicóloga Doña (recordemos, perito imparcial designado judicialmente), en fecha 12 de julio de 2007, y sobre el cual se ratificó en el acto de la vista, se constata una actitud poco colaboradora de la señora y un intento de intervención en la metodología de la prueba con un perito de parte, que tuvo que ser rechazado por la propia profesional. Asimismo, se aprecia en el menor un pensamiento inflexible respecto a su padre, con un razonamiento moral pre convencional sin llegar a considerar ambigüedades, y buscando el castigo retributivo de su padre, lo que le lleva a concluir que su situación psicológica es inducida, o cuanto menos, reforzada. En la vista aclaró que ese pensamiento de propio de niños de 7 u 8 años (se encuentra próximo a cumplir 14 años), muestra una inmadurez a partir de esa inflexibilidad y la ausencia de alternativa posible observada, considerando muy probable que su discurso haya sido reforzado, y apreciando una simbiosis entre madre e hijo, quienes se refuerzan mutuamente sus ideas. Extremos que también se pudieron apreciar de manera indiciaría en la exploración practicada al menor en fecha 19 de julio de 2007, en el que por este Juzgador se apreció una insistencia del menor en relatar lo que su padre le hizo, describiendo conductas ciertamente desagradables de carácter coprofágico no recogidas, ni siquiera, en los hechos probados de la sentencia penal condenatoria en primera instancia (resolución de fecha 16 de marzo de 2001 aportada como documento n.° 1 de la contestación a la demanda reconvencional); así como describiendo un episodio violento (tampoco recogido en sentencia alguna) en el que el demandado le amenazó con arrojarlo por la ventana.
En segundo lugar, en su interrogatorio, Dña. ... manifestó que las visitas no se celebraron porque ... no quiso acudir a las mismas, que ella le animó pero que no podía obligarle a ir pues su hijo es alto y tiene más fuerza, que ella no avisaba al punto de encuentro, y que tampoco sabía si su hijo lo hacía (si bien posteriormente supo que era el propio ... quien había llamado en ocasiones para avisar que la visita no tendría lugar). Resulta significativo, en este punto, que una progenitora custodia delegue (al parecer, en contra de su propia voluntad) la decisión de celebración de unas visitas decididas judicialmente, en su hijo, el cual (no se olvide), contaría a finales de 2004 con 11 años recién cumplidos; y que no se apercibiera de que ese menor llamaba habitualmente al punto de encuentro para comunicar su inasistencia. Actitud que, por otra parte, no se corresponde a la legítima línea de actuación judicial llevada a cabo por la propia actora, quien se opuso al restablecimiento de las visitas en el procedimiento de modificación de medidas definitivas n.° 1577/02, sin llegar a comparecer finalmente a la vista; interpuso, tras dictarse en dichos autos la sentencia que hoy se intenta alterar, una demanda de medidas cautelares ante la Audiencia Provincial de Bizkaia dirigida a suspender provisionalmente esas visitas, finalmente desestimadas (mediante auto del mismo órgano judicial dictado el 9 de noviembre de 2005, acompañado como documento n.° 5 de la contestación); entabló recurso de apelación que fue desestimado por la Audiencia Provincial de Bizkaia; e inició el presente procedimiento con objeto de suspender de nuevo las visitas. Es evidente que, o la señora ... miente cuando dice que animó a su hijo a visitar a su padre, o muestra una dejadez considerable en sus obligaciones como custodia, al haber permitido que un niño de 11 años (edad que tenía entonces) decida por sí sólo no relacionarse con aquél, incumpliéndose, en consecuencia, una resolución judicial dictada para intentar proteger el mayor interés del menor. En todo caso, resulta muy poco convincente la alegación de que no puede obligar a su hijo a hacer lo que éste no quiere, a causa de su altura y fuerza física; argumento que, de ser cierto, llevaría al menor a hacer lo que le venga en gana en su casa, sin ninguna posibilidad de corrección.
En tercer lugar, resultó significativa la declaración en la vista de Doña...., mediadora del punto de encuentro, quien afirmó que era el niño quien llamaba para avisar que no acudiría a las visitas, y que pudo mantener con él una entrevista, apreciando un discurso en relación a su padre, que calificó como aprendido, estereotipado y «adultizado». Sobre este extremo, resultó realmente sorprendente que Dña. ... reconociera en el documento n.° 4 de la demanda, exhibido en la vista, una transcripción de la entrevista mantenida con ... el 5 de octubre de 2006 (como tal lo presenta la parte actora); y no se pudiera explicar la razón de que estuviera minuciosamente trascrita. Interrogada al respecto, manifiesta que dichas entrevistas no se graban, tomando simplemente unas notas a efectos internos para poder seguir el caso en el futuro. En consecuencia, si la entrevista no fue grabada ni transcrita por la mediadora, y la misma tuvo lugar entre la señora ... y cabe deducir que una transcripción de ocho páginas que refleja la charla sólo ha podido ser grabada por el propio menor, sin que la referida profesional se apercibiera de tal acción. Al respecto, se antoja sumamente complicado que un elaborado y trabajado plan de visitas pueda tener alguna mínima posibilidad de lograr algún resultado, si un niño de 12 años acude a entrevistarse con una profesional mediadora del punto de encuentro con un aparato de grabación de sonido escondido, que logra poner en funcionamiento sin que nadie se dé cuenta.
En cuarto lugar, debemos reparar en la prueba pericial privada que la parte demandada ha tratado, sin éxito, de llevar a cabo en los presentes autos. No debe olvidarse que el señor ... solicita como cuestión principal la modificación de la guarda y custodia de su hijo, en base a la manipulación que, sostiene, su ex mujer hace de su hijo, en relación a su persona. De esta forma, la demanda reconvencional se fundamenta en lo que la parte denomina «alienación parental», para lo cual intenta practicar una prueba pericial privada por el psicólogo D. ..., al parecer especialista en la materia (se aporta con dicha demanda un artículo suyo sobre tal cuestión). Asimismo, debiéndose practicar la prueba con el menor, quien se encuentra fuera del ámbito de disposición de la parte demandada, se solicita la oportuna autorización judicial para acceder al mismo. La prueba, como no pudo ser de otra manera, se admitió con objeto de no causar indefensión a la parte, otorgando por ser procedente procesalmente, la autorización interesada, e intentando que la práctica causara el menor perjuicio al menor (tanto en el tiempo, se preguntó a la parte demandada mediante providencia sobre el momento temporal más adecuado para ...; como en el espacio, buscando un lugar neutro para el mismo, como era o es la sala multiusos del órgano judicial).
Pues bien, desde la admisión de la prueba, a partir de la providencia de fecha 5 de junio de 2006, en la que se da traslado a la propia parte demandante para que informe sobre la disponibilidad del menor para la práctica de aquélla, la actitud de dicha parte no ha podido ser más obstruccionista al respecto. Así, dicho requerimiento nunca fue cumplimentado por la parte actora, quien además se opuso a la suspensión de la vista inicial-mente convocada por estimar improcedente la prueba, al considerarla perjudicial para ... y al ser el perito de parte. Cuando la cuestión fue aclarada mediante providencia de fecha 20 de julio de 2007, se interpuso recurso de reposición con el argumento de que la prueba se había denegado indirectamente al haberse admitido la pericial judicial (solicitada por la parte demandada de manera subsidiaría); el cual fue desestimado al entender que la prueba no se había denegado, siendo necesario para ello, en virtud del art. 206 LEC, una resolución con forma de auto. Asimismo, el 21 de septiembre de 2007 (seis días antes de la práctica de la prueba) se presenta un escrito en el cual la parte actora solicita que el perito de parte informe previamente sobre el objeto de su pericia, y que, además, se recabe el con-sentimiento del menor para someterse a la misma; acompañando un desafortunado otrosí en el que, con un probable ánimo intimidatorio, se informa sin motivo aparente de que el escrito en cuestión es enviado a la Fiscalía General del Estado, Defensor del Pueblo y Defensor del Menor. A su vez, el día de la prueba, 27 de septiembre, se presenta directamente (prescindiendo del conducto del señor Procurador) un informe médico correcto en el cual se hace constar una indisposición repentina de que impide su presencia, sin que el aviso llegue con la antelación suficiente para que el perito de parte evite un traslado baldío a la sede judicial. En este mismo sentido, por el psiquiatra ..., perito de la parte actora, se envía (de nuevo, prescindiendo de la vía del procurador) a los autos de modificación de medidas con n.° 1577/2002 el 3 de octubre (documento que se aportó a autos por la parte actora en la vista) un informe en el que se comunica una impresión diagnóstica sobre la referida indisposición repentina de ..., pautada como gastroenteritis aguda, considerando que pudiera ser una reacción psicosomática de descontrol intestinal con vómitos y diarreas mediada por el miedo que siente al sufrir la situación de enfrentarse al procedimiento judicial; concluyendo que el forzamiento constante del menor en el proceso interminable resulta tremendamente dañino para él, y recomendando que el menor sea escuchado y atendido en sus peticiones subjetivas más allá de toda consideración de todo tipo. Y finalmente, cuando se deniegan las medidas solicitadas y se vuelve a fijar nueva fecha para el reconocimiento, ... acude al Juzgado, sin aparente quebranto, y se niega a responder a las preguntas que le hace el perito; impidiendo de forma definitiva la práctica de la prueba acordada judicialmente.
De esta forma, la consideración probatoria de todo lo descrito debe ser diametralmente opuesta a la valoración que pretende la parte demandante, cuando pone de manifiesto la vaguedad de la impresión personal del perito señor ... (en el sentido de la existencia de lo que califica como alienación parental en grado severo), sin poder apoyarse en una prueba no practicada. Así, no se encuentra explicación plausible al hecho de que ... haya acudido a la cita del equipo psicosocial y al examen judicial sin problemas, que este Juzgador haya mantenido con él una entrevista cordial sin apreciar ningún tipo de anormalidad; y que una tercera prueba pericial a practicar en el mismo lugar que la exploración judicial, genere indisposiciones repentinas y tensiones de difícil superación, que hagan imposible el mantenimiento de una simple entrevista. En consecuencia, esa contradicción que la parte actora no explica ni justifica, unida a las actuaciones llevadas a cabo por la misma (y minuciosamente descritas), lleva a concluir que ha sido la propia parte quien, tras agotar los recursos para impedir la práctica de la prueba, ha influido en ... para que no conteste a ninguna pregunta. Si acudimos a las reglas de la carga probatoria, previstas en el art. 217 LEC, y, en concreto al criterio de disponibilidad probatoria contenida en su apartado sexto, debe entenderse que la falta de prueba es imputable a la parte que deliberadamente ha impedido su práctica, y considerar que existe, cuanto menos, una considerable manipulación del menor en las ideas y valoraciones que tiene de su padre.
Sobre la cuestión, también se practicaron pruebas periciales de la parte actora. Así, y en primer lugar, junto con el escrito de demanda se presentó, como documento n.° 3, un informe de la doctora .... de fecha 14 de julio de 2005, en el que se concluye que ... encuentra dificultad para adaptarse a la vida, que tiene una visión desajustada de sí mismo y de la realidad, que le lleva a echar o cargar sobre sí la tensión vivida. Se hace constar que tiene sentimientos de tristeza, pena, angustia, vergüenza, autocompasión y desdicha, con tendencia a sentir molestias y dificultades corporales como consecuencia de la tensión psíquica vivida. Asimismo, tiene dificultades para conservar sus amistades en las relaciones sociales, muestra insatisfacción en cuanto a la relación de los padres entre sí, percibiendo el estilo educativo paterno como muy inadecuado y una gran diferencia en cuanto a las formas de educar de sus padres, vivenciando como más ajustada la materna. Al informe se unieron dos dibujos, en uno de los cuales el niño dibuja a su padre diciendo «..., cuánto te quiero», pensando «qué malo soy», y una tercera persona diciendo «qué mala persona»; y escribiendo debajo «es el cabrón e hijo puta de mi padre, que no me gastado de energía en dibujar a este monstruo».
En segundo lugar, junto en el documento n.° 6 se incluye un informe de la psicóloga ..., de fecha 8 de febrero de 2007, en el que enumera las dificultades que aprecia en ...: recuerdos o «flash back» de las escenas de abuso que ha sufrido, dificultades para conciliar el sueño, estado de alerta constante derivado de la situación de peligro que percibe del exterior, sentimiento de indefensión o inseguridad ante la hostilidad que percibe del exterior, dificultades a la hora de manejar la ira o el enfado, dificultades a la hora de establecer relaciones con sus iguales, y temor al restablecimiento de las visitas con su padre en el punto de encuentro. Por todo ello, considera inadecuado que acuda a esas visitas, dado que es el propio menor quien se niega con fuerza y rotundidad, puesto que considera preocupante el estado de ansiedad y agitación que muestra en las sesiones sobre tal posibilidad, y porque se podría estar alimentando la sensación de indefensión que ... tiene hacia el sistema externo y la hostilidad que percibe del mismo. La referida profesional compareció en juicio, se ratificó en su informe, y señaló que no había apreciado manipulación en ..., puesto que su madre le dijo que ella no le hablaba del padre a partir de unas pautas que le habían dado, y puesto que el discurso del menor es coherente al respecto.
En tercer lugar, en el mismo documento antes señalado se incorpora también un informe del psiquiatra antes mencionado D también de fecha 8 de febrero de 2007, en el cual se constata una mejoría en la estabilidad psíquica y en la evolución del desarrollo psicofísico de ..., que la interrupción de las visitas ha supuesto un alivio considerable, si bien las denuncias que el padre interpone frente a la madre le siguen afectando necesariamente. Continúa señalando que éste sigue firmemente opuesto a cualquier iniciativa de reencuentro, considerando una forma reiterada de sadismo hacía él el intento continuo del padre de visitarle.
Por ello, se propone que el hoy demandado haga un gesto de cese de hostilidades a través de una carta o un silencio respetuoso, en el que se evidencia que la voluntad del menor no sea forzada, y que él y su madre no puedan temer nada de aquél. Por último, considera negativo el odio que ... siente hacia su padre, lo que debería trabajarse, puesto que de lo contrario, ese rencor podría impregnar su personalidad, degenerando en el futuro en actitudes de gran agresividad hacia otras personas y hacia sí mismo. El citado perito fue interrogado en la vista, afirmando que es quien trata a ... en la actualidad, que éste se quedó aliviado cuando dejó de ir a ver a su padre, que el cese de las visitas le ha beneficiado, y que lo mejor era que se hiciera lo que el menor decía. Añadió que ... sufre mucho miedo, y recomendó que la relación padre e hijo debía enfriarse durante un tiempo hasta que el hijo se recuperara, pudiendo volver a trabajarla en el futuro.
De la valoración conjunta de toda la prueba expuesta se llega a la conclusión antes señalada, el menor tiene una visión radicalmente negativa de su padre y siente hacia él un profundo rechazo, a partir de una manipulación que ha sufrido de su entorno familiar, que debe focalizarse en su progenitor custodio, su madre. Partimos para ello de dos premisas: la primera, que las visitas entre padre e hijo debían reanudarse en noviembre de 2004 por ser beneficiosas para el menor (como efecto de cosa juzgada de la sentencia que hoy se intenta modificar). La segunda, los claros pronunciamientos efectuados por la perito de designación judicial (la voluntad del menor está reforzada, a partir de la inflexibilidad y ausencia de alternativa que plantea en su discurso sobre su padre), y la mediadora del punto de encuentro (discurso del menor aprendido, estereotipado y «adultizado»); personas ambas que no tienen ningún tipo de relación con las partes. Si relacionamos ese escenario inicial y estas opiniones independientes con la insistencia del menor en relatar en su exploración conductas cualitativamente más graves de las recogidas en la sentencia en que se condenó al demandado (incluyendo episodios violentos), con la actitud que ha mantenido el mismo desde la sentencia que recuperó las visitas (negándose a ir a las visitas, llamando él mismo al punto de encuentro para avisar de su inasistencia, y grabando de forma clandestina su entrevista con un profesional del centro), con la ausencia de una mínima reconducción o corrección de su conducta por parte de su madre custodia; y añadiendo a todo ello la consecuencia probatoria, antes reseñada, de la constancia de que la parte actora ha impedido deliberadamente la práctica de la prueba pericial de la contraparte, no puede obtenerse otra valoración final que la anteriormente descrita.
Frente a ello, la parte demandante tan sólo opone dos pruebas periciales insuficientes. Por un lado, la psicóloga Dña...., al ser interrogada sobre esa eventual manipulación del menor, responde vagamente que no cree que exista, puesto que, en primer lugar, la madre le ha dicho que no lo hace porque así se lo han pautado (argumento realmente peregrino), y porque entiende que el discurso de ... es coherente, sin especificar las razones al respecto. Por otro lado, el psiquiatra D. ..., en un discurso ciertamente brillante, concluye (y así se desprende de sus informes), que debe hacerse caso al menor, y que su voluntad no debe ser forzada, proponiendo una intervención futura, tras un paréntesis indeterminado hasta que la situación se tranquilice. Si bien esta opinión profesional debe ponerse en duda atendiendo a la ausencia de una mínima crítica a la voluntad de un menor de 13 años (es evidente que la opinión de todo menor debe tenerse en cuenta, pero nunca vincular de forma absoluta, al respecto existe una consolidada doctrina jurisprudencial), puesto que parte (al igual que la anterior perito (.sic)) de la veracidad de unos abusos sexuales respecto a los cuales, recordemos, recayó una sentencia definitiva de absolución, y dado que el señor ... cuando envía directamente una comunicación a este Juzgador ofreciendo una opinión profesional sobre la inasistencia de ... a la práctica de la prueba pericial (en la que se recomienda, de nuevo, no forzar su voluntad), no menciona, ni repara en que éste ha acudido con normalidad a la práctica de otras dos pruebas. Se incurre con ello en una contradicción, y se genera una duda con la recomendación del perito en relación con el no forzamiento de la voluntad del menor, intuyéndose que, en realidad, podemos encontrarnos ante una voluntad selectiva (o probablemente inducida) dependiendo del origen de la prueba a la que debe enfrentarse, de la cual el profesional no se ha apercibido.
Quinto. Determinado lo cual, debe elegirse por alguna de las opciones determinadas por las peticiones de las partes: la suspensión de las visitas, el mantenimiento de las mismas, o el cambio de custodia (con la subsiguiente determinación de las nuevas medidas correlativas a esa modificación).
De las tres opciones, con meridiana claridad debe descartarse la primera, la suspensión de las visitas. Así, habiéndose constatado que la voluntad del menor ha sido influenciada e inducida para oponerse a unas visitas especialmente pensadas para intentar recuperar la relación paterno filial, que en más de dos años y medio sólo se han celebrado tres sesiones (recuérdese sobre la cuestión, que la mediadora del punto de encuentro, señora ..., manifiesta que era positivo que entre padre e hijo se iniciara una comunicación, independientemente de que estuviera presidida inicialmente por un marcado carácter de reproche), resulta evidente que el fracaso de un sistema provocado intencionalmente no puede favorecer a la parte infractora. Se argumenta al respecto que ha sido el propio padre quien desistió de continuar con las visitas en octubre de 2006 (extremo reconocido por este último), si bien dicha actitud resulta comprensible derivada de un lógico hartazgo, atendiendo al hecho de que en 23 meses (lo que va desde la fecha de la sentencia hasta ese momento) sólo ha podido ver a su hijo en tres ocasiones, cuando se le habían reconocido unas visitas de, cuanto menos, un contacto con periodicidad quincenal. Si a ello le añadimos un articulo publicado el 23 de abril de 2007 en el diario El Mundo de tirada nacional (documento n.° 2 de la contestación) que se centra en su condena inicial por abuso sexual, pasando de puntillas por su definitiva absolución, con la consiguiente desazón que tal repercusión pública puede generar, es de todo punto entendible tal decisión, y desde luego, procede descartarse como argumento para suspender las visitas. En todo caso, no puede pasarse por alto un desacertadísimo comentario hecho por la parte actora en sus conclusiones, cuando se sorprende irónicamente de que la contraparte haya relacionado el citado artículo periodístico con este caso, se señala literalmente «que, por cierto, sin poner nombres ni nada, él llegó a la conclusión de que se trataba de su tema». La cuestión no fue reprendida por este Juzgador al no haber analizado el documento en profundidad hasta un momento posterior a la vista, si bien resulta obligado hacer este comentario como advertencia de que no se tolerarán en este procedimiento u otros que se pudieran generar, manifestaciones ciertamente hirientes de sorpresa fingida como la realizada. Así, en el articulo se menciona al menor como ..., se habla de una condena dictada en 2001 por el Juzgado de lo Penal n.° 5 de Bilbao por abusos sexuales que tuvieron lugar en 1997, posterior-mente absueltos por la Audiencia Provincial en 2002, se menciona una sentencia que fija visitas entre hijo o padre dictada en este juzgado, se citan documentos concretos, y por último, se recoge expresamente el nombre y primer apellido de la señora letrada de la parte demandante. Realmente resulta difícil dar más datos, sin ofrecer identidades concretas, que disipen cualquier tipo de duda sobre el caso que se recoge en el citado rotativo.
La claridad en el descarte de la primera opción se torna en extremadamente dudosa a la hora de elegir entre una de las otras, como forma de solucionar el importantísimo conflicto aquí planteado. Es evidente que ... está viviendo una situación claramente negativa que debe corregirse. Los propios profesionales que le han venido tratando constatan problemas de gran entidad. En primer lugar, el señor ... señala que el odio del niño hacia su padre podría impregnar su personalidad, degenerando en el futuro en actitudes de gran agresividad hacia otras personas y hacia sí mismo. En segundo lugar, la doctora ... constata en su informe de julio de 2005 dificultades para adaptarse a la vida, sentimientos de tristeza, pena, angustia, vergüenza, autocompasión y desdicha, con tendencia a sentir molestias y dificultades corporales como consecuencia de la tensión psíquica vivida; dificultades para conservar sus amistades en las relaciones sociales, insatisfacción en cuanto a la relación de los padres entre sí, percibiendo el estilo educativo paterno como muy inadecuado y una gran diferencia en cuanto a las formas de educar de sus padres, vivenciando como más ajustada la materna. En tercer lugar la perito del equipo psicosocial, señora ..., aprecia una inmadurez a la hora de posicionarse sobre su padre, propia de niños de 7 u 8 años.
A estas impresiones profesionales deben añadirse dibujos como el adjuntado con el referido informe, la constante petición de reparación-castigo del padre que constata la perito del equipo psicosocial, su actitud consentida (o promovida) a la hora de negarse a visitar a su padre, e incluso llegar a grabar conversaciones de profesionales independientes a escondidas. Elementos todos ellos que conforman una situación realmente preocupante para el menor, quien vive bajo un gran temor a su padre, a los procesos judiciales o al sistema, tal y como expone el psiquiatra que le trata en la actualidad, y que, desde luego, no se encuentra en una situación normal para poder madurar como persona. En este punto, debe repararse en una impresión clave, a juicio de este Juzgador, que ofreció la perito Dña. ... en la vista, cuando al ser interrogada sobre el miedo que le ha podido transmitir el menor, señala una nueva perspectiva, como es que aquél podría deberse a una angustia que sufre ante la posibilidad (digamos, más o menos, racional) de que al final de todo este proceso, se pudiera tambalear la relación tan estrecha que tiene con su madre, y derrumbarse el mundo que se le ha construido alrededor.
En consecuencia, la situación debe ser modificada y superada de alguna forma, sin que se pueda pasar por alto el terrible escenario ante el que nos encontramos, y la necesidad de encontrar una salida al mismo. La disyuntiva que se traslada a este Juzgador es ciertamente complicada, probablemente una de las decisiones más difíciles de tomar con las que se ha encontrado (si no la más complicada hasta la fecha), puesto que ninguna de las opciones que se barajan se perfila como completamente adecuada. Si bien, como no puede ser de otra manera, a pesar de su dificultad, debe tomarse una decisión al respecto en el sentido más conveniente a los intereses del menor.
Así, se plantea la continuidad de las visitas, solución menos drástica (por cuanto que ... seguiría viviendo en el entorno al que está acostumbrado), conllevaría un forzamiento de su voluntad actual sólo limitado a visitar a su padre, que quizás pudiera irse relajando con una eventual regularidad de los contactos; si bien, contamos con la triste experiencia de este periodo de dos años y medio, en el que las visitas han resultado un completo fracaso achacable, como ya se ha argumentado, principalmente a la actitud de la progenitora custodia. Frente a ello, se ofrece un cambio de custodia para eliminar esa influencia que mediatiza la voluntad del menor, pero conlleva un pronóstico de un fortísimo enfrentamiento y resistencia, cuanto menos inicial, del menor a la hora de cambiar su entorno familiar, y pasar a residir con su padre, frente al cual tiene una visión tan negativa como la ya contrastada.
La cuestión es considerablemente dudosa, si bien existen varios argumentos para optar por la segunda opción frente a la primera: la constancia a partir de las resoluciones anteriormente citadas, y dictadas con todas las garantías, de que los abusos sexuales no existieron y que en 2004 era conveniente para el menor recuperar el contacto con su padre; el fracaso de las visitas acordadas en las dos últimas resoluciones como consecuencia de la influencia y manipulación de la madre, que ofrece un pronóstico muy alto de que, en el caso de optar por el mantenimiento de la comunicación (además de tener que empezar de nuevo, desde el inicio), se volverán a frustrar las visitas; y el posiciona-miento que a favor del cambio de custodia hace en el acto de la vista el Ministerio Público.
De esta forma, en primer lugar, y como se ha venido reiterando a lo largo de la presente resolución, debe respetarse la cosa juzgada de la sentencia absolutoria en el orden penal, de fecha de la Audiencia Provincial de Bizkaia 10 de enero de 2002, que revocó la dictada por el Juzgado de lo Penal n.° 3 de Bilbao, de fecha 16 de marzo de 2001; y de la sentencia de este mismo Juzgado de fecha 17 de diciembre de 2004, confirmada por sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia dictada el 9 de enero de 2006. Así, por un lado, no puede compartirse uno de los argumentos principales esgrimidos por la parte actora en el sentido de que el señor ... fue condenado por abusos sexuales, quitando importancia a su absolución en base a una interpretación que se hace del argumento utilizado para ello. Ambas sentencias penales forman parte de un mismo título judicial, en el que la segunda resolución corrige a la primera, y la cambia o revoca, al ser dictada por un órgano judicial superior con competencia para ello. Interpretar algo distinto, entender que nos encontramos ante dos sentencias diferentes, dando más importancia a la de primera instancia y ninguneando la de apelación, no puede contemplarse desde un punto de vista jurídico. Al respecto, recuérdese el principio de la doble instancia, al que tiene derecho el justiciable, y el efecto devolutivo del recurso de apelación, por el cual la Audiencia Provincial recupera el conocimiento de un asunto, que cedió inicialmente, como órgano superior, al Juzgado de lo Penal.
Por otro lado y en este mismo sentido, debe respetarse la sentencia en la que se fijaron las visitas hoy en discusión, considerando de todo punto acertada la decisión de recuperar, en 2004, la relación paterno-filial a través de las visitas, por ser lo más beneficioso para el desarrollo del menor. Y cuando hablamos de la corrección de las visitas, no debe perderse de vista que el derecho de los hijos a las mismas, parte de lo dispuesto en el art. 39.3 de la Constitución, el art. 9 de la Convención de los Derechos del Niño de 20 de noviembre de 1989, y los arts. 94 y 160 del Código Civil, disposiciones que configuran las visitas como un derecho-deber que se instituye siempre a favor y en interés de la prole, de cara a respetar el derecho del niño que esté separado de uno de sus padres, a mantener relaciones personales y contacto directo con aquél con quien no convive. Así, la sentencia del Tribunal Supremo de fecha 30 de abril de 1991 señala que las recíprocas vinculaciones que constituyen la vida familiar, pertenecen a la esfera del Derecho Natural, siendo evidente consecuencia ineludible la comunicabilidad que debe existir entre padres e hijos, y su manifestación (entre otras) del derecho de ambos de verse y mantener una relación estrecha, que supere la separación efectiva de sus progenitores. Asimismo, la sentencia del Tribunal Supremo de fecha 9 de julio de 2002 considera las visitas como un factor de enriquecimiento para el menor, quien se encuentra en una fase trascendental de su vida, y no puede perder contacto con el progenitor que no tiene su custodia.
En segundo lugar, partiendo de las premisas sentadas, no se ha acreditado por la parte actora ninguna variación sustancial de las circunstancias, desde noviembre de 2004 hasta la actualidad, que determine la conveniencia de suspender las visitas. Las mismas apenas, se han celebrado en tres ocasiones, por lo que nada se dice, ni se puede decir, en relación con la actitud que haya podido mantener el demandado durante su escasa celebración. La única cuestión que se alega es la decisión de dejar de acudir al punto de encuentro, cuestión que, tal y como ya se ha argumentado, no puede tomarse en consideración en el sentido pretendido, toda vez que se entiende como una reacción lógica a la actividad desplegada por la parte actora, influyendo en el menor para no acudir a las visitas, 20 meses después de que estas debían haberse iniciado. Al contrario, la manipulación de ... y la actitud opositora a lo determinado en resolución judicial, pone de manifiesto la certeza de que una eventual continuación con el régimen de visitas está destinada, de nuevo, al más absoluto fracaso. Probablemente, en un escenario normal, en el que se obedecieran las resoluciones judiciales, y en el que, independientemente de cada consideración personal o de la actitud del hijo, se hubiera mostrado una mínima colaboración con el restablecimiento de las visitas, la opción de mantener las acordadas en sentencia sería lo más razonable. Habría posibilidades de recuperación de la relación entre ... y su padre, se habría iniciado ese contacto absolutamente roto (constatado por la mediadora del punto de encuentro en las tres sesiones iniciales), y, a la vez, se evitaría la opción traumática de tener que sacar al menor del entorno materno al que está acostumbrado. Pero esa certeza de nuevo fracaso hace inviable esta opción, que vendría a ser lo mismo, en la práctica, que la suspensión de las visitas instada por la parte actora, pero convirtiendo en papel mojado una sentencia, lo que, desgraciadamente, ya ha ocurrido anteriormente.
Por último y en tercer lugar, la balanza se decanta definitivamente con el apoyo a las tesis de la parte demandada por parte del Ministerio Público, órgano que interviene en el procedimiento en protección del derecho del menor, sin ningún otro interés que pueda interferir en tal objetivo. De esta manera, el cambio de custodia se aprecia como la mejor opción para cumplir el principio favor filii, y poner las bases para que se reinicie la relación entre padre e hijo. A la necesidad antes reseñada de que se recupere ese contacto roto, y a todo lo argumentado en la presente resolución, debe añadirse que la actitud de la madre a la hora de predisponer a su hijo contra su padre y boicotear el sistema de visitas debe calificarse como vulneración de uno de sus deberes de custodia. En este sentido, cuando se produce una ruptura entre los progenitores del menor, se distribuye entre éstos, de mutuo acuerdo o vía contenciosa, la custodia para uno de los padres y la visita para el otro (fuera de los casos de custodia compartida). Y, como ya se ha argumentado, las visitas tienen por objetivo esencial que se mantengan los lazos afectivos del menor con el progenitor no custodio. Es por ello por lo que el padre o madre que ostente la guarda debe garantizar ese contacto, o, cuanto menos, respetar lo que se decide por sentencia, cuando ambos progenitores no han logrado ponerse de acuerdo al respecto. Cuestión recogida por el legislador en el art. 776.3 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que sanciona al progenitor que obstaculiza reiteradamente las visitas, con la posibilidad de perder la custodia, pero no en el mero sentido de castigar a éste por su conducta negativa, sino porque se ha puesto de manifiesto un defecto a la hora de desempeñar la guarda. Lo que unido a otros elementos de prueba (como es el caso que nos ocupa), y a la certeza de que esa visión tan negativa y errónea del menor respecto a su padre no cambiará si no se le separa, siquiera temporalmente, de su madre, nos lleva a concluir que el cambio de custodia es la mejor solución, o probablemente la menos mala, para intentar superar la situación actual. En esta línea una jurisprudencia menor de la que son ejemplos la sentencia la Audiencia Provincial de Las Palmas (sección 4.1) de 21 de julio de 2005, la sentencia de la Audiencia Provincial de Asturias (sección 5.") de 29 de septiembre de 2005, la sentencia de la Audiencia Provincial de Qurense (sección 1.a) de 17 de octubre de 2005, y la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid (sección 24.") de 15 de febrero de 2006.
Frente a ello, no se han objetivado elementos que descarten la posibilidad de que sea el demandado el custodio de su hijo. Como ya se ha reiterado hasta la saciedad, el fundamento de la postura mantenida por la parte actora en base a los abusos sexuales, no puede mantenerse a partir de la sentencia absolutoria (la cual, no debe olvidarse, fue respetada por la sentencia civil que fijó las visitas y su correspondiente apelación). Asimismo, se aporta como documento 2 de la contestación a la reconvención una sentencia de fecha 22 de septiembre de 1997 en la que se condena al demandado por dos faltas de lesiones cometidas contra la señora ... los días 3 y 7 de octubre de 1996; infracciones penales que no pueden suponer una causa de rechazo por cuanto que se cometieron hace casi once años, revistieron la entidad de faltas, no han sido acompañadas posteriormente de otros episodios violentos (que pudieran conformar un escenario de maltrato habitual), y no supusieron agresiones respecto al hijo.
Y dejando a un lado estos argumentos, nos encontramos con un padre que no ha visto a su hijo prácticamente en 10 años, que ha luchado tras resultar absuelto penalmente por recuperar la relación con su hijo, que ha flaqueado cuando, durante dos años, se incumplió la sentencia que le daba la razón y no pudo visitar a su lujo, y que en el último momento, cuando de contrarío se intenta legalizar la situación de hecho creada a espaldas de lo declarado judicialmente (que le condenaría a no ver más a su hijo, salvo que éste pudiera, eventualmente, replantearse la situación con el paso de los años), solicita su guarda. Y ello, a sabiendas de que este es el camino más difícil, y que recuperar esa relación con su hijo pasará indefectiblemente por numerosos momentos desagradables, en los que el señor... percibirá ese rechazo irracional que su hijo siente actualmente hacia él. Vaya esto como advertencia al demandado, de que con esta sentencia se abre la puerta de un camino para recuperar a su hijo, pero que ese camino lo debe andar él en el plano personal, y lograr que se restablezca la comunicación primero, que se aclaren las cosas después, y que se alcance una situación normalizada para finalizar. Y todo esto, con la obligación que asume, como nuevo custodio, de colaborar en que la relación de ... con su madre no se rompa, sino, simplemente se corrija, puesto que tan importante es mantener el vinculo paterno como el materno, para su maduración como persona.
En consecuencia, procede llevar a cabo esta modificación traumática de la custodia, siendo este Juzgador consciente de la trascendencia de tal medida, de lo que ello supone, y de los inconvenientes que puede conllevar, puesto que la resistencia del menor será de gran intensidad en un momento inicial. Si bien, debe quedar bien claro que esta circunstancia ha sido largamente sopesada antes de tomar esta difícil decisión, considerándose que el rechazo absoluto del menor, elemento a priori negativo para conceder una guarda, es algo creado artificialmente por el entorno materno, que no puede (a pesar de su componente conflictivo) fundamentar la desestimación de esa medida. De nuevo, la infracción no puede beneficiar al infractor, al contrario, ese rechazo debe ser superado, objetivo que sólo se puede alcanzar a través de lo aquí acordado.
Sexto. Si bien, para aliviar en la medida de lo posible este impacto inicial, debe atenderse a lo peticionado por la parte demandada y el Ministerio Fiscal, en el sentido de buscar un periodo provisional en la modificación de custodia. De esta manera, se considera que es positivo que antes de que ... pase a vivir con su padre directamente, se vaya introduciendo antes en el ámbito de su familia paterna, frente a quien también manifiesta rechazo, si bien, en buena lógica, en menor medida que la que siente hacia su padre. Se considera, por ello, prudente que en el momento en que la madre entregue a su hijo, éste resida durante un mes en el domicilio de su abuela paterna, donde podrá ser visitado por el demandado para empezar a reconstruir su relación, pasando a continuación a vivir con él.
De esta forma, dictándose esta sentencia en fecha 26 de octubre de 2007, se fija como criterio prudencial, la fecha de entrega para el próximo miércoles 31 de octubre de 2007 a las 18,00 horas, por la actora al demandado y a su abuela paterna con sus enseres personales, ropa y material necesario para acudir al colegio, realizándose la entrega en el punto de encuentro de Bilbao, en presencia de un profesional de dicho centro. ... vivirá un mes en la casa de su abuela paterna, y el 1 de diciembre pasará a vivir con su padre.
Asimismo, y como ya se ha dicho, procede mantener la relación con la madre y fijar unas visitas normalizadas. Si bien, en un principio, se considera adecuado que las visitas se limiten en el tiempo y se supervisen, para garantizar que la manipulación del menor cese en ese delicado momento inicial. Por ello, se fijan unas visitas a partir del 31 de octubre de 2007 a celebrar todos los sábados de 11,00 horas a 14,00 horas en el punto de encuentro de Bilbao, en presencia de un profesional de dicho centro. Este periodo se mantendrá, durante 3 meses, hasta el 1 de febrero de 2008, con las excepciones de los días 24 y 25 de diciembre de 2007, días en los que la madre podrá tener al menor, fuera del punto de encuentro, desde las 12,00 horas del día 24 hasta las 20,00 horas del día 25; así como, en la misma medida, el período que va desde las 12,00 horas del 5 de enero de 2008 hasta las 20,00 horas del 6 de enero de 2008. Si las visitas se celebran sin informes negativos del punto de encuentro, y el menor es entregado en el plazo señalado, a partir del 1 de febrero de 2008 las visitas se normalizarán de la forma siguiente: y consistirán en fines de semana alternos con pernocta, que se iniciarán a las 20,00 horas del viernes hasta las 20,00 horas del domingo, así como los miércoles desde la salida del colegio hasta las 20,00 horas. Los festivos y puentes se unirán al fin de semana más próximo. Asimismo, la madre podrá tener en su compañía a su hijo la mitad del periodo vacacional del menor de navidad, semana santa y verano, eligiendo el periodo los años pares, y haciéndolo el padre los años impares. En caso de que las visitas supervisadas tengan informes negativos en relación al comportamiento de la madre, las mismas se prorrogarán por periodos mensuales hasta que los informes dejen de ser negativos. Asimismo, si la entrega del menor se retrasara, independientemente de la responsabilidad en que se pudiera incurrir, el período de visitas supervisa-das será de tres meses a contar desde la efectiva entrega, manteniéndose los dos periodos fuera del punto de encuentro previsto.
Por último, a partir del dato económico que fijó la actora en su interrogatorio, los 1200 euros netos en catorce pagas que ingresa (y a pesar de hacer constar la desatención que la parte actora hizo del requerimiento para aportar documentación sobre los ingresos de la señora Llanos), se considera razonable fijar la cuantía de los alimentos que debe pagar en el porcentaje del 20,6, 240 euros al mes. De esta forma, la señora ... abonará, en concepto de pensión de alimentos de su hijo ..., la cantidad de 240 euros mensuales pagaderos por meses anticipados dentro de tos primero cinco días del mes en la cuenta que el padre designe, y actualizares anualmente (a partir de la fecha de la presente resolución) conforme a las variaciones que experimente el índice General de Precios al Consumo o índice equivalente. Asimismo, los gastos extra-ordinarios de ... serán abonados por ambos progenitores al 50%.
Séptimo. En relación a la demanda principal, vista la desestimación de la misma, y de conformidad con lo dispuesto en el art. 394 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, se imponen las costas generadas a la parte actora. Por lo que respecta a la demanda reconvencional, a pesar de su estimación, entendiendo que existían serías dudas de derecho a la hora de determinar la opción más conveniente, no ha lugar a imponer las costas.
Vistos los preceptos legales citados y demás de general y pertinente aplicación al caso.
FALLO
1. Que desestimando íntegramente la demanda promovida por Dña. ..., representada por el procurador de los Tribunales Don ..., frente a Don ..., representado por la procuradora de los Tribunales Doña y siendo parte también la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, se debe denegar la suspensión de las visitas acordadas en sentencia de modificación de medidas definitivas de fecha 17 de diciembre de 2004, confirmada por sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia dictada el 9 de enero de 2006, con imposición de las costas generadas en esta demanda principal a la parte actora.
2. Que estimando la demanda promovida por D…. representado por la procuradora de los Tribunales Dña..... frente a Dña representada por el procurador de los Tribunales Don ..., y siendo parte también la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, debo modificar las medidas definitivas fijadas por sentencia de fecha 17 de diciembre de 2004, confirmada por sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia dictada el 9 de enero de 2006, en el sentido expuesto a continuación, sin imponer las costas generadas por esta demanda reconvencional.
a) Se atribuye la guarda y custodia de ... a su padre Don .... El menor será entregado a las 18,00 horas del próximo miércoles 31 de octubre de 2007, por Dña.... a la abuela paterna del menor, con sus enseres personales, ropa y material necesario para acudir al colegio, realizándose la entrega en el punto de encuentro de Bilbao, en presencia de un profesional de dicho centro. Líbrese al efecto el oficio oportuno. Desde el momento de la entrega hasta el 1 de diciembre de 2007, el menor residirá en el domicilio de la abuela paterna, donde podrá ser visitado por su madre. A partir de dicha fecha podrá pasar a vivir con su padre.
b) Se establece entre Dña. ... y su hijo ... el siguiente régimen de visitas supervisado: a partir del 31 de octubre de 2007 hasta el 1 de febrero de 2008: las visitas serán supervisadas, y se celebrarán todos los sábados de 11,00 horas a 14,00 horas en el punto de encuentro de Bilbao, en presencia de un profesional de dicho centro. Este período se mantendrá, durante 3 meses, hasta el 1 de febrero de 2008, con las excepciones de los días 24 y 25 de diciembre de 2007, días en los que la madre podrá tener al menor, fuera del punto de encuentro, desde las 12,00 horas del día 24 hasta las 20,00 horas del día 25; así como, en la misma medida, el período que va desde las 12,00 horas del 5 de enero de 2008 hasta las 20,00 horas del 6 de enero de 2008.
Si las visitas se celebran sin informes negativos del punto de encuentro, y el menor es entregado en el plazo señalado, a partir del 1 de febrero de 2008 las visitas se normalizarán de la forma siguiente: consistirán en fines de semana alternos con pernocta, que se iniciarán a las 20,00 horas del viernes hasta las 20,00 horas del domingo, así como los miércoles desde la salida del colegio hasta las 20,0p horas. Los festivos y puentes se unirán al fin de semana más próximo. Asimismo, la madre podrá tener en su compañía a su hijo la mitad del periodo vacacional del menor de Navidad, Semana Santa y verano; eligiendo el periodo los años pares, haciéndolo el padre los años impares.
En caso de que las visitas supervisadas tengan informes negativos en relación al comportamiento de la madre, las mismas se prorrogarán por periodos mensuales hasta que los informes dejen de ser negativos. Asimismo, si la entrega del menor se retrasara en el tiempo, el periodo de visitas supervisadas será de tres meses a contar desde la efectiva entrega; manteniéndose los dos periodos fuera del punto de encuentro previstos.
Líbrese al efecto el oficio oportuno.
a) Se acuerda fijar una pensión de alimentos a cargo de Dña...., y a favor de su hijo ..., en la cuantía de 240 euros mensuales, que se abonará dentro de los cinco primeros días de cada mes en la cuenta nanearía que al efecto designe el padre custodio. La mencionada cuantía se actualizará anualmente (a partir de la fecha de la presente resolución) conforme a las variaciones que experimente el índice General de Precios al Consumo o índice equivalente. Esta pensión tendrá efecto a partir del 1 de noviembre de 2007.
d) Los gastos extraordinarios del menor será sufragados por ambos progenitores al 50%.

Así por esta mi sentencia, la pronuncio mando y firmo.